La detección de múltiples incumplimientos en la Estrategia Nacional para la Gestión de Residuos Marinos y Microplásticos por parte de la Contraloría General de la República volvió a poner el foco sobre una amenaza que, según la evidencia científica más reciente, ya no afecta únicamente al medioambiente.
En ese contexto, el economista español y profesor de Economía Circular de la Universidad de Harvard, Manuel Maqueda, advirtió que la creciente presencia de micro y nanoplásticos en el cuerpo humano obliga a revisar las políticas públicas y las soluciones que actualmente se promueven para enfrentar la contaminación por plásticos.
Las declaraciones del académico se conocen luego de que la Contraloría detectara falencias en la implementación de la estrategia nacional, entre ellas problemas de coordinación institucional, falta de monitoreo de los avances y ausencia de acciones comprometidas desde 2022 para prevenir y reducir los residuos marinos.
La evidencia científica que preocupa a los expertos
Durante los últimos años, distintos estudios internacionales han encontrado microplásticos en órganos y tejidos humanos, reforzando las dudas sobre sus efectos en la salud.
Uno de los trabajos más relevantes fue publicado en 2024 en la revista The New England Journal of Medicine, donde investigadores detectaron micro y nanoplásticos en placas arteriales de pacientes sometidos a cirugía de carótida. Además, observaron que quienes presentaban estas partículas tenían una mayor probabilidad de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares durante el seguimiento clínico.
A ello se suma un estudio publicado en 2025 en Nature Medicine, que identificó acumulación de microplásticos en muestras de cerebro humano, registrando concentraciones superiores a las encontradas en otros órganos analizados y mostrando un aumento respecto de muestras obtenidas en años anteriores.
Otras investigaciones también han detectado estas partículas en placentas humanas, alimentando el debate científico sobre las consecuencias que podrían tener para la salud.
Manuel Maqueda: "Bioplástico no significa biodegradable"
En este escenario, Manuel Maqueda llamó a no confundir conceptos que, a su juicio, suelen utilizarse erróneamente en la industria y entre los consumidores.
Durante una sesión de la Comisión de Medio Ambiente, Cambio Climático y Bienes Nacionales del Senado, el académico explicó que un producto elaborado con materia prima vegetal no necesariamente se degrada de forma natural.
"La distinción entre bioplásticos y biodegradables no es lo mismo. Un bioplástico que está hecho de papa o maíz no significa biodegradable. Compostable tampoco", afirmó.
El especialista sostuvo que muchas bolsas comercializadas como "compostables" requieren condiciones industriales muy específicas para degradarse correctamente, infraestructura que hoy es limitada en gran parte del mundo.
Incluso ironizó sobre las probabilidades de que estos productos sean efectivamente compostados.
"Las posibilidades de que un plástico de compostaje industrial sea compostado son inferiores a que me caiga un piano en la cabeza paseando por la ciudad de Madrid", señaló.
Las bolsas compostables también pueden convertirse en microplásticos
Maqueda también cuestionó la idea de que las bolsas compostables representen una solución definitiva al problema.
Según estudios publicados en la revista científica Water Research, materiales como el PBAT (polibutileno adipato tereftalato), ampliamente utilizado en bolsas etiquetadas como compostables, pueden fragmentarse y transformarse en microplásticos cuando quedan expuestos al sol o terminan fuera de sistemas industriales de compostaje.
Por ello, especialistas en economía circular advierten que la compostabilidad no depende únicamente del material utilizado, sino también de la existencia de infraestructura adecuada para procesarlo, condición que aún es escasa en numerosos países.
Contraloría detectó múltiples incumplimientos en la estrategia nacional
La auditoría de Contraloría concluyó que la Subsecretaría del Medio Ambiente no contaba con procedimientos para monitorear el cumplimiento de los objetivos de la Estrategia Nacional para la Gestión de Residuos Marinos y Microplásticos entre 2021 y 2030, no existía información sistematizada sobre los avances y tampoco se acreditaron acciones comprometidas para prevenir, recolectar y valorizar residuos marinos.
Además, el organismo fiscalizador detectó que las capacitaciones comprometidas para funcionarios públicos, municipios, docentes y estudiantes nunca fueron implementadas, pese a estar contempladas desde 2022.
Frente a estas observaciones, la Contraloría instruyó a la Subsecretaría del Medio Ambiente fortalecer la planificación, establecer mecanismos de seguimiento y presentar un cronograma para ejecutar las acciones pendientes, con el objetivo de mejorar la implementación de la estrategia nacional contra los microplásticos.