La presencia de flotas chinas de proposiciones industriales en el borde de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) no es un tema nuevo, pero esta vez volvió a instalarse en la agenda pública a partir de protestas encabezadas por pescadores de la región de Coquimbo.

Se trata de un grupo de trabajadores quienes denuncian impactos sobre la captura de jibia y exigen mayores controles en aguas internacionales del Pacífico Sur.

El pasado 12 de febrero, organizaciones del sector artesanal reforzaron sus cuestionamientos a la operación de flotas extranjeras que se concentran en el límite de las 200 millas náuticas, zona donde termina la jurisdicción exclusiva de los Estados y comienza el régimen de alta mar.

Si bien las naves no pueden realizar faenas dentro de aguas nacionales, el foco de la crítica apunta a la presión extractiva que ejercen en ese perímetro.

La movilización regional fue encabezada por Germán Soto, representante del Comité de Manejo de la Jibia de la Cuarta Región, quien sostuvo que las demandas locales lograron escalar a nivel internacional.

“Ahora se está analizando a nivel internacional. Varios países enviaron cartas sobre el asunto y están exigiendo que estos barcos salgan más afuera”, afirmó el dirigente.

Según detalló el diario coquimbano La Región, más de 50 organizaciones de América Latina, Europa y Norteamérica acordaron exigir medidas urgentes para regular la pesca en aguas internacionales del Pacífico Sur, donde opera principalmente la flota china.

Además, durante febrero se desarrollaron reuniones en distintos puntos del océano y se consensuó impulsar una declaración conjunta ante la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS), instancia donde se discutirán propuestas en marzo, en una cumbre programada en Panamá.

El calamar gigante -jibia- es uno de los recursos más relevantes del área.

Entre 2019 y 2023, Perú concentró el 51% de los desembarques mundiales de esta especie, China el 41% y Chile el 7%, en un escenario donde las capturas globales superan el millón de toneladas anuales.

En territorio chileno -y a diferencia de las flotas chinas- la extracción se realiza bajo sistemas de manejo, cuotas y vedas reproductivas, mientras que en aguas internacionales persiste un esquema de acceso abierto sin límites de captura.

Un fenómeno que se repite en el tiempo

Aunque el episodio en Coquimbo volvió a visibilizar el tema esta semana, la presencia de flotas extranjeras en el entorno de la ZEE chilena no es nueva.

En mayo de 2023, la Armada y el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) informaron el monitoreo permanente de flotas chinas que transitaban por la zona económica exclusiva, sin que hasta ese momento se detectaran faenas extractivas en aguas nacionales.

Dos años después, en octubre de 2025, pescadores de Iquique denunciaron nuevas flotas chinas se mantenían frente a las costas del norte, en una franja que -según señalaron- podría interferir en el desplazamiento de especies como el calamar rojo hacia aguas chilenas.

En esa oportunidad, la autoridad marítima precisó que las naves contaban con permisos para fondear temporalmente y que se realizaba vigilancia oceánica constante para verificar que no operaran dentro del mar territorial.

Los registros satelitales y reportes del sector han mostrado que cada temporada se concentran centenares de barcos en el borde de las 200 millas, atraídos por la captura de cefalópodos como la pota o calamar de Humboldt.

De acuerdo con antecedentes difundidos por organismos especializados, en 2024 se contabilizaron más de 500 embarcaciones chinas en las inmediaciones de la ZEE peruana, lo que da cuenta de la magnitud regional del fenómeno.

Las naves de altura pueden permanecer largos periodos en altamar y operar con apoyo logístico de buques nodriza y cargueros refrigerados, lo que les permite sostener campañas extensas sin ingresar a puertos sudamericanos, según reportaron medios peruanos.

Entre las prácticas cuestionadas por organizaciones ambientales se encuentra el uso de banderas de conveniencia y el apagado del Sistema de Identificación Automática (AIS), mecanismos que dificultan el seguimiento continuo de sus trayectorias.

Demandas ante presencia de flotas chinas

Frente a este escenario, los comités de manejo de la jibia en Chile articularon sus planteamientos a través de la red internacional Calama Sur, con el objetivo de llevar propuestas formales a la OROP-PS.

Entre las medidas planteadas se incluye establecer controles más estrictos en alta mar y revisar el actual sistema de acceso abierto que rige fuera de las jurisdicciones nacionales.

Las organizaciones que respaldan la iniciativa sostienen que la regulación en aguas internacionales es clave para resguardar la sustentabilidad del recurso y disminuir la presión sobre las pesquerías artesanales de la región.

La discusión, que se retomará en marzo en Panamá ante la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS), se enmarca en un debate que se arrastra por años en el Pacífico Sur y que vuelve a tensionarse cada temporada con la concentración de flotas en el límite de las 200 millas.

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