El pasado 2 de enero, la muerte de Paulina Corrotea, de 40 años, conmocionó al país al convertirse en el primer femicidio registrado en Chile en este 2026. A los antecedentes que ya se conocían —como por ejemplo que nueve días antes de su fallecimiento había acudido a un recinto asistencial tras otra agresión— este miércoles se sumaron nuevos elementos.
Se trata de una serie de escritos que la propia mujer dejó en un cuaderno, en los que describía de en detalle el calvario que sufría. Esos antecedentes forman parte de la investigación que lleva el Ministerio Público.
Como imputado en la causa figura su pareja, un hombre de 27 años, quien por orden del tribunal solo puede ser identificado por sus iniciales J.A.D.N. El acusado se encuentra en prisión preventiva, mientras se desarrollan las indagatorias en un plazo de 90 días, consignó BioBioChile.
El insólito comentario del acusado del femicidio de Paulina Corrotea
El 19 de diciembre de 2025 —14 días antes de su muerte— la madre de la víctima recuerda que la llamó y contestó su hijo de 12 años. Le respondió que su mamá se estaba duchando. Decidió ir a verla. Intuición, tal vez. Cuando llegó a la casa notó que todos estaban en la habitación de Paulina. Y que ella, no estaba en la ducha; yacía inconsciente en la cama.
La ficha clínica de ese día detalla que sufrió una caída el 18 de diciembre. Esa fue la versión que Paulina entregó. Tenía distintas contusiones y compromiso de consciencia. La enviaron de vuelta a la casa después de que la revisara un neurólogo.
Su mamá la acompañó a esa consulta. Se percató que todo su cuerpo tenía moretones. Algunos con tonalidades más oscuras y otros amarillos. Encaró a J.A.D.N por lo mismo. Él le respondió, según la madre de Paulina, que a veces jugaban a golpearse.
En su declaración ante la Fiscalía, J.A.D.N. sostuvo que fue él quien trasladó a Paulina Corrotea hasta un recinto asistencial el 28 de diciembre (cinco días antes de que muriera).
En su relato, atribuyó los malestares de Paulina a episodios previos de violencia que ella habría sufrido con una expareja, a quien responsabilizó de antiguas agresiones en la cabeza. También negó episodios graves de violencia intrafamiliar en su relación, señalando que las discusiones se limitaban a insultos y empujones esporádicos.
"A lo más nos decíamos hueón, pero sí en una ocasión nos dimos un manotazo principalmente para alejarnos, no para agredirnos", señaló.