Lo que debía ser el viaje más importante de su vida terminó transformándose en momentos de angustia para Christhyl Ceriche, de 41 años, quien denunció públicamente que Latam dañó la batería de su silla de ruedas eléctrica y perdió el cargador que le permite utilizarla.
El hecho ocurrió mientras viajaba a Kenia para participar en un congreso internacional sobre enfermedades raras.
La historia se hizo viral luego de que compartiera un video en redes sociales donde resumió su experiencia con una frase: "¿Qué harías si una aerolínea pierde las piernas con las que te mueves? Eso me pasó con Latam".
El importante viaje al que asistía mujer que acusó a Latam
Christhyl tiene distrofia de cinturas, un conjunto de enfermedades degenerativas que provocan un progresivo desgaste muscular.
Actualmente trabaja en la Asociación de Distrofia Muscular y obtuvo una beca para asistir a un congreso organizado por Rare Disease International en Kenia, con el bonus de que le financiaron los pasajes tanto para ella como para su cuidador, en este caso su esposo.
"Postulé y me gané una beca para ir. Rare Disease International me pagaba los pasajes a mí y a mi cuidador, que en este caso era mi marido", relató.
El problema comenzó durante el viaje
Antes de embarcar, la pareja consultó al personal de la aerolínea si era conveniente llevar consigo el cargador de la silla de ruedas.
Según Christhyl, la respuesta fue clara.
"Les preguntamos si era mejor llevar el cargador con nosotros. Nos dijeron: 'Déjenlo ahí, va a llegar'. Y no llegó".
Los problemas aumentaron durante una escala en Nueva York.
"Cuando llegamos a Nueva York mi marido tomó la silla y se dio cuenta de que la batería estaba dañada. Se les debe haber caído. La parte para cargar estaba ladeada y ya no se podía enchufar", recordó.
Al intentar abordar el siguiente vuelo rumbo a Kenia descubrieron que el cargador había desaparecido.
La respuesta de la aerolínea tras las acusaciones
Christhyl aseguró que inicialmente tuvo dificultades para ingresar el reclamo.
"Primero me dijeron que no podían tomar el caso. Luego, un día después, me contactan para preguntarme dónde había perdido la batería, pero yo les dije que no era la batería, era el cargador", explicó.
Ante la falta de respuestas, presentó un reclamo ante el Sernac y publicó su caso en redes sociales.
Ese mismo día, según contó, recibió un llamado de Latam. Sin embargo, el contacto ocurrió 10 días después de que se extraviara el cargador.
Finalmente, la empresa acordó una compensación de $500 mil, monto que la afectada ya recibió. Además, la aerolínea reafirmó su compromiso con entregar experiencias de viaje dignas.
"Mi autonomía no es equipaje"
Más allá de la compensación económica, Christhyl espera que su experiencia sirva para mejorar los protocolos de atención.
"Si hay algo que quisiera dejar, como un eslogan por así decirlo, es: mi autonomía no es equipaje".
En la misma línea, la directora nacional del Servicio Nacional de Discapacidad (Senadis), Gabriela Villanueva, aseguór que "las aerolíneas deben contar con políticas inclusivas que aseguren un servicio en igualdad de condiciones".