Un millonario robo afectó en las últimas horas a la parroquia Santa María de la Esperanza en la comuna de San Miguel, región Metropolitana.

Un solitario delincuente llegó hasta el templo, ubicado en calle Cuarta Transversal, y se llevó micrófonos, computadores y proyectores. Sin embargo, lo más indignante es que también se robó las donaciones que realizan los feligreses a la iglesia y hasta los dulces de los niños que hacen la catequesis.

Imágenes de las cámaras de seguridad muestran al sujeto trepando la reja y escalando por el techo para ingresar a la parroquia. Una hipótesis de la comunidad es que el delincuente habría estado dateado, pues una vez dentro sabía perfectamente dónde tenía que ir. Fue así como abrió muebles que pasaban completamente desapercibidos y acabó llevándose cinco alcancías con dinero.

No es el primer robo en parroquia de San Miguel

"Aquí teníamos el data, que era para proyectar la letra de las canciones para las misas, un notebook, todos los micrófonos, todo lo que era algo pequeño para el sonido de las misas en la parroquia y desgraciadamente se llevó casi todo. Quedó sólo consola", expresó el padre Sergio sobre el robo en La Tarde es Nuestra.

El monto por los equipos robados podría superar el millón de pesos. Sin embargo, eso es sólo en especies, sin considerar el dinero de las alcancías, pudiendo ascender aún más el avalúo total del atraco.

Sobre cómo lo harán para continuar realizando las misas, considerando además que se viene Semana Santa, el párroco expresó que "apelamos a los feligreses, a las personas que nos puedan ayudar para recuperar estos implementos tecnológicos para que el coro pueda cantar, se puedan proyectar las canciones y que eso permita que el canto, la alabanza, la liturgia sea agradable a nuestros oídos y también por supuesto alabar a Dios".

Finalmente, el sacerdote lamentó que "ésta no es la primera vez que nos han robado. Está la tendencia de que no denuncie, mire, que esto... ¡No! Ya es como la tercera vez y quedarse callado es hacerse cómplice de una realidad que nos está volviendo cada vez más indiferentes y no es la primera vez que roban una iglesia".

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