Un avión de Latam que partió desde Santiago y que debía llegar la tarde del miércoles al Aeropuerto Silvio Pettirossi de Luque, en Paraguay, sufrió graves daños debido a una tormenta. La aeronave se declaró en emergencia y terminó aterrizando sin un motor, con el parabrisas roto y con la nariz completamente destruida.

El vuelo, que en su interior llevaba 48 pasajeros, fue desviado hacia Foz de Iguazú, en Brasil, debido a la situación meteorológica. Ahí permaneció un par de horas hasta que la tripulación decidió continuar con el itinerario hacia el destino final, desafiando las mismas condiciones que habían eludido en un comienzo.

Nadia, una pasajera a bordo del avión, conversó con el programa Tu Día de Canal 13, relatando los momentos que vivió. “Fue horrible. De hecho, todavía ando medio nerviosa por la situación”, comenzó.

“Tuvimos estos dos vuelos que fueron un desastre. El primero fue malo y el segundo fue horrible. En el primero íbamos ya todos asustados. De hecho, se bajaron dos pasajeras con ataque de pánico, creo que a una la asistieron, y más encima nos tuvieron ahí en el avión varias horas y en un momento nos dijeron tienen la opción de bajarse, pero bajo su responsabilidad. Entonces ante esa situación la verdad es que bajarse no sabíamos mucho”, detalló sobre el momento del desvío a Foz.

“Después de un rato se pudieron bajar algunos pasajeros, pero sin mucha información, como el que quiera descienda”, continuó, detallando que casi la mitad de los pasajeros abandonó el avión.

Al momento de partir nuevamente rumbo a Paraguay, Nadia reveló que “se nos dice en un comienzo que está todo bien, que el clima va a estar bien, que ya bajó todo, que todo está perfecto”.

Sin embargo, ahí vino lo peor. “Unos 20 minutos antes más o menos, llegando a Asunción, ya empieza el terror y las turbulencias al principio no fueron nada comparado con estas (las primeras). Bajábamos, subíamos, las luces se apagaban. De hecho, muchas cosas salieron volando por el avión. Me llegaron cosas de asientos varios”, relató.

La joven contó también que se escuchaba mucho ruido. “Se escuchaba el motor, se escuchaban muchos estruendos muy muy fuertes. Se escuchaba como que casi parecía de plástico el avión”, continuó.

La joven relató también que los pasajeros fueron preparados para el aterrizaje de emergencia, con la cabeza entre las piernas y las manos hacia el asiento delantero para protegerse. A esas alturas sólo debían esperar el llamado cuando comenzara el aterrizaje de emergencia, “y ahí tienen que aplicar fuerza para protegerse”, detalló sobre las indicaciones que recibieron.

Nadia contó que nunca se enteraron que el avión había perdido un motor. “No sabíamos nada, no nos daban información”, relató sobre los momentos de terror que se extendieron por unos 20 minutos, dentro de un trayecto que duró entre 45 minutos y una hora.

Finalmente, la joven reconoció que “esperábamos algún impacto” y que “estábamos preparados para lo peor, yo creo que todos pensábamos que nos íbamos a morir ahí”.

Y una vez en tierra firme, “nos abrazábamos entre todos, con lágrimas, con las azafatas, con el piloto, dando las gracias”.

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