Un ciudadano ecuatoriano identificado como José Luis Herrera Pozo fue detenido como líder de una organización criminal que utilizaba rituales vinculados a la llamada “Santa Muerte” para cohesionar a sus integrantes y facilitar el tráfico de drogas hacia Chile.
El imputado, de 58 años, logró reclutar a 17 mujeres de distintas nacionalidades -provenientes de Perú, Venezuela, Ecuador e incluida una chilena- a quienes convenció de que contaban con protección divina gracias a sus prácticas y oraciones. Bajo esa lógica, las integrantes participaban activamente en las actividades ilícitas del grupo.
Según explicó el prefecto jefe de la PDI en Arica y Parinacota, José Contreras Hernández: "Dentro de su dinámica tenían esta cultura criminal, de hacer ciertas apologías o rituales dedicados a algunos santos, o como ellos le llamaban, a la 'Santa Muerte'".
Desde una perspectiva investigativa,Pablo Zevallos, autor del libro Cuándo el crimen reza, señaló: "La Santa Muerte es una figura de noción popular, la Santa Muerte protege a sus devotos tal como son, lo que hacen y lo que representan. Esa característica resulta central para entender su expansión, tanto en poblaciones vulnerables, como en estructuras de crimen organizado de América Latina".
Banda narco en Chile rendía culto a la 'Santa Muerte' y reclutaba mujeres
Herrera Pozo no solo se presentaba como guía espiritual. De acuerdo con los antecedentes, utilizaba distintas identidades, incluyendo un pasaporte dominicano donde figuraba como “Obispo Antonio Moreno”. Dentro de la organización era conocido como “el sacerdote”.
Además de liderar las ceremonias y rituales, mantenía una posición dominante dentro del grupo, al ser el único hombre en la estructura. Aquello le permitía incluso relacionarse íntimamente con las mujeres del clan, lo que demostraba su control absoluto sobre la organización y sus integrantes.
La banda operaba principalmente mediante el ingreso de ketamina al país. El mecanismo consistía en transportar la droga adosada al cuerpo de las integrantes.
El fiscal regional de Arica y Parinacota, Mario Carrera, detalló: "La modalidad era a través de fajas normalmente, o sea, todas las mujeres ingresaban cerca de dos kilos".
Según la investigación, la sustancia era adquirida en Perú, procesada y posteriormente trasladada a Chile a través del paso fronterizo de Chacalluta.
El operativo permitió la detención de gran parte de la banda, incluyendo a su líder, en un domicilio donde se incautaron más de 18 kilos de ketamina.
En total, 18 personas fueron condenadas por tráfico de drogas, de las cuales 16 también enfrentan cargos por asociación ilícita, y algunos integrantes por amenazas.
Las penas para los integrantes de la banda serán dadas a conocer el próximo 13 de abril en el Tribunal de Juicio Oral de Arica.