Más de $630 millones en especies fueron robados sin violencia desde viviendas del barrio alto mediante un elaborado sistema de engaños telefónicos y presenciales que afectó a familias de altos ejecutivos, entre ellos directivos del Banco Central, un condenado del Caso Penta.

Según reveló Reportajes T13, la modalidad partía siempre con una llamada telefónica. Desde ahí, el esquema se repetía: los delincuentes se hacían pasar por familiares o personas de confianza de los dueños de casa.

Lograban ingresar sin violencia y sustraer especies de alto valor tras ganarse la confianza de asesoras del hogar y simular situaciones de emergencia en las familias. En ese contexto, inventaban supuestas crisis económicas o eventuales allanamientos, y bajo ese pretexto, asegurando hablar en nombre de los dueños de casa, les pedían a las trabajadoras que apartaran los objetos más valiosos de las viviendas para “resguardarlos”.

Con ese engaño, conseguían retirar objetos de valor y los cargaban en maletas o carros de supermercado, como si se tratara de una mudanza autorizada.

En una de las escenas captadas, un hombre bien vestido llega hasta un condominio. Camina con tranquilidad, conversa con una trabajadora y le pide un carro. Minutos después, comienza a cargar maletas sin levantar sospechas. Nunca fue el dueño de casa.

La Fiscalía de Las Condes describió el fenómeno como una modalidad altamente elaborada.

“Se llamaba a la persona o asesora del hogar de estas casas y es más que un cuento del tío. Yo diría que es mucho más que un cuento del tío, porque es una historia demasiado elaborada y con mucho dato de precisión”, explicó la fiscal Carmen Gloria Guevara.

“Se hacían pasar por residentes quienes tenían algún problema, ya sea financiero o de embargo, para posteriormente ganarse la confianza de la asesora pensando que era uno de los residentes”, detalló el inspector Adrián Lincopán, de la Brigada de Robos Oriente de la PDI.

El líder operaba desde la cárcel y cumplía condena hasta el 2043

El líder de la banda, identificado como Luis Vidal Flores, operaba desde el interior de la cárcel, donde cumplía una condena hasta el 2043. Desde allí realizaba llamadas en las que se hacía pasar por hijos o parientes de las familias afectadas.

En una de esas conversaciones, lograba convencer a una trabajadora de que existía una supuesta emergencia económica y que los bienes de la casa debían ser retirados.

Con esa dinámica, la organización logró concretar robos en al menos siete viviendas. En algunos casos, incluso incorporaron terceros engañados, como taxistas o cerrajeros, para facilitar el traslado o acceso a las especies.

En uno de los episodios, un cerrajero fue contactado para abrir un closet con llave dentro de una casa, creyendo que se trataba de un procedimiento legítimo.

“En dos de los casos, el que llamaba le decía: ‘abre esta puerta con tal llave’, no se podía, ‘voy a llamar a un cerrajero’. Y él, por teléfono, contrataba un cerrajero”, explicó la fiscal Guevara.

Casas de alto perfil entre las víctimas

 Entre las víctimas hay familias de altos directivos del Banco Central, familiares de los dueños de una conocida empresa pisquera, y hasta un condenado por el Caso Penta.

En uno de los casos más cuantiosos, la banda logró sustraer cerca de 400 millones de pesos en especies desde una vivienda.

Hoy, los integrantes de la banda ya están identificados y están bajo la medida cautelar de prisión preventiva, sin embargo, las víctimas aún no logran recuperar las especies que les fueron sustraidas. 

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