El Tercer Juzgado de Letras de Iquique acogió la demanda de indemnización por un errado diagnóstico de cáncer a una paciente que fue sometida durante más de cuatro años a un tratamiento de esa enfermedad.
El fallo ordenó el pago de $100 millones al Hospital Regional Dr. Ernesto Torres Galdames y el Servicio de Salud de Tarapacá.
De ese total, se desglosa en $60 millones para la paciente y $40 millones para su hija, quien ejerció las labores de cuidadora durante todo ese proceso erróneo.
En el escrito se estableció la falta de servicio de los centros de salud, por su actuar negligente, irregular y tardío en la realización de los exámenes y biopsia correspondientes.
Según detallaron, desde el 2019 el médico de la paciente, Norma de 93 años, consignó que ésta padecía un cáncer urotelial de uréter derecho, el que era "imposible de resolver dada patología cardiaca existente".
La primera alerta sobre un posible error de diagnóstico ocurrió en 2020, cuando no se presentó con certeza el fallo, ya que no había biopsia. Esto constituye una infracción a lo dispuesto en el artículo 10 de la Ley 20.584.
Entre las faltas se encuentra el examen Urotax que no se realizó, por lo que "da cuenta que no se siguieron los protocolos o las exigencias mínimas establecidas por el Ministerio de Salud".
En el fallo también apuntan a que la negligencia "fue más allá de un simple diagnóstico, sino que como se ha mencionado previamente, estuvo bajo un tratamiento inadecuado por más de cuatro años y no dando a la paciente ni a su familia, durante el tiempo indicado, información adecuada y suficiente respecto de la enfermedad, pese haberse requerido esta en diversas oportunidades".
En un momento, Norma Norma llegó a sufrir un paro cardiorrespiratorio e ingresó a la Urgencia del hospital, donde fue desahuciada. Recibió hasta la unción de los enfermos y el médico tratante le dijo a la familia que se despidiera de ella.
Contra todo pronóstico la mujer sobrevivió y regresó a su hogar. "La familia tomó la
decisión de suspender el tratamiento con morfina, pensando que era mejor dejarla tranquila. Hicieron todas las gestiones administrativas para su funeral. Incluso compró un nicho y se preparó la funeraria", dijo la abogada de Norma, Alejandra Olivares Zamora en conversación con Las Últimas Noticias.
Vuelco del caso: La verdadera enfermedad que tenía Norma
Norma comenzó a sentirse mejor. Pero la sintomatología de la orina con sangre persistió, por lo que fue llevada una vez más a la Urgencia del Hospital Regional. "La atendió otro médico y él determinó que la señora nunca tuvo cáncer, sino que tenía unos cálculos en los riñones y que debían ser extirpados", detalló la abogada.
La mujer ingresó a pabellón y todos sus males desaparecieron. "Hasta el día de hoy está súper bien", aseguró Olivares a LUN.
"Cuando la familia exigió el diagnóstico formal, el director del hospital se presentó en la casa y reconoció que, efectivamente, nunca le hicieron los exámenes. Que nunca hubo una biopsia. Y lo dijo bien suelto de cuerpo", expresó la defensa de la mujer.
En toda esta cadena de errores quien más ha sufrido es Rosa, aseveró la abogada. "Ha estado 100% dedicada a su mamá. Por eso se encuentra tan afectada emocionalmente", dijo.
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