La zona centro-sur de Chile atraviesa una compleja emergencia por incendios forestales que afectan principalmente a las regiones de Ñuble y Biobío, donde se ha decretado estado de catástrofe ante la magnitud de los siniestros y las condiciones climáticas extremas.

En la Región del Biobío, dos incendios activos conocidos como Trinitarias y Rancho Chico se unieron debido a intensas ráfagas de viento, lo que ha permitido que las llamas avancen con rapidez y que el fuego se acerque a zonas habitadas, obligando a medidas de evacuación preventiva y al despliegue de brigadas especializadas. 

Ante este escenario agravado por altas temperaturas y baja humedad, meteorólogos y autoridades han señalado al llamado viento puelche como un factor que influye en la propagación del fuego y en las condiciones adversas para su combate

¿Qué es el viento puelche?

El puelche es un viento seco y cálido que sopla desde la cordillera de los Andes hacia los valles y la costa, produciendo un aumento de la temperatura y una marcada caída de la humedad relativa al descender el aire por efecto adiabático. Al bajar por las laderas, el aire se comprime y calienta, condiciones que facilitan que la vegetación se seque y esté más susceptible a arder. 

¿Por qué el viento puelche complica el combate de los incendios?

Este fenómeno forma parte de los denominados vientos foehn, y aunque no causa directamente los incendios, sí crea un ambiente propicio para que se propaguen rápidamente.

Las ráfagas pueden superar los 50–60 km/h en regiones como Biobío y Ñuble, extendiendo el fuego, desplazando pavesas pequeñas partículas encendidas y dificultando las labores de control. 

Expertos enfatizan que el puelche, junto con las altas temperaturas y la baja humedad, no solo aumenta el riesgo de propagación de incendios, sino también su intensidad y erraticidad, haciendo que los focos sean más impredecibles.

¿Qué hacer ante el viento puelche en una zona de peligro?

Frente a estas condiciones, las autoridades y organismos de emergencia reiteran varias medidas preventivas y de seguridad:

  • Evitar actividades que puedan generar fuego (quemar rastrojos, usar herramientas con chispas o fuego abierto).
  • Mantener despejados los alrededores de viviendas, retirando vegetación seca y objetos inflamables.
  • Preparar un plan familiar de evacuación, identificando rutas seguras y puntos de encuentro.
  • Tener una mochila de emergencia con agua, documentos, medicamento y linterna.
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