El filántropo multimillonario George Soros ha utilizado su discurso anual en el Foro Económico Mundial, en Davos, para lanzar un ataque mordaz contra China y su presidente Xi Jinping.

Soros advirtió que Pekín podría usar su desarrollo de la inteligencia artificial y del aprendizaje automático para consolidar el control totalitario en el país.

Este escenario, dijo, presenta un "peligro sin precedentes", aunque mostró confianza en que los ciudadanos chinos puedan cambiar las cosas.

"China no es el único régimen autoritario en el mundo, pero es el más rico, el más fuerte y el más avanzado tecnológicamente", dijo, apuntando también su preocupación por la Rusia de Vladimir Putin.

"Riesgo de seguridad"

"Esto convierte a Xi Jinping en el oponente más peligroso de las sociedades abiertas", afirmó.

Soros, un importante donante del Partido Demócrata de Estados Unidos, también criticó la postura del gobierno de Trump hacia China.

"En lugar de librar una guerra comercial con prácticamente todo el mundo, Estados Unidos debería centrarse en China", sostuvo.

En este sentido, instó a Washington a tomar medidas contundentes contra empresas de tecnología chinas como Huawei y ZTE, porque dijo, representan un "riesgo de seguridad inaceptable para el resto del mundo".

Ya sin referencias concretas, Soros advirtió que los regímenes represivos podrían utilizar la tecnología para controlar a sus ciudadanos, algo que calificó de "amenaza mortal contra las sociedades abiertas".

El empresario judío de origen húngaro, de 88 años, sobrevivió a la ocupación nazi falsificando sus documentos de identidad y se ha hecho famoso por su participación en la devaluación de la libra británica, conocida como el Miércoles Negro.

Pero son sus actividades filantrópicas y políticas las que lo han convertido en una figura controvertida tanto en Estados Unidos, como en Europa y otras regiones del mundo.

Denuncia de sobornos

Soros ha gastado miles de millones de su propio bolsillo para financiar proyectos de derechos humanos y empresas de corte liberal democrático en todo el mundo.

También se ha convertido en un blanco frecuente de críticas por parte de grupos de derecha al brindar su apoyo a las causas liberales. Gran parte de esas opiniones han sido reprobadas por tener matices antisemitas.

A finales de 2018, se encontró un paquete sospechoso en su buzón de su casa de Nueva York.

Ya el año pasado, Soros usó su discurso para atacar a gigantes tecnológicos como Facebook porque considera que tienen un efecto perjudicial para los sistemas democráticos.

Pero en esta edición del Foro Económico Mundial, el magnate dirigió su ira hacia Pekín, y en particular hacia su polémico plan de sobre la "nueva Ruta de la Seda" con el que China financia enlaces por carretera, ferrocarril y mar en gran parte del mundo para impulsar así el comercio entre países.

En su opinión, este plan "fue diseñado para promover los intereses de China, no los intereses de los países receptores", aseguró.

Soros aseguró que China ha concedido préstamos, no subvenciones, a los países que forman parte del proyecto afirmando también que "frecuentemente los funcionarios extranjeros han recibido sobornos para aceptarlos (los préstamos)".

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