Codelco divulgó el viernes sus resultados al tercer trimestre. Un poco más relajado que en ocasiones anteriores, el presidente ejecutivo de la minera, Nelson Pizarro, explicó que la empresa prácticamente logró revertir las pérdidas con que partió el año, pero que en el último trimestre ­será clave el valor que siga teniendo el precio del cobre para determinar los números azules con que cerrará 2016.

El metal rojo cerró sus cotizaciones la semana pasada en US$ 2,64 por libra, acumulando un alza de 23,9% en lo que va del año. El detalle es que ese mayor precio comenzó a evidenciarse recién a fines de octubre pasado. De hecho, sólo en lo que va de noviembre, el alza evidenciada es de 20,6%.

Como el mayor incremento se dio a la mañana siguiente del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos -y durante tres jornadas consecutivas subió prácticamente un 15%- la primera explicación del mercado fue que la variación positiva estaba directamente asociada al millonario gasto en infraestructura prometido por Trump durante la campaña.

Pero transcurridos ya varios días, el análisis dio un giro. El mismo Nelson Pizarro enfatizó el viernes en el hecho de que lo más creíble por ahora en este mayor precio no es Estados Unidos, sino más bien China, “porque es lo más concreto”.

Más consumo del previsto

¿Quién entonces está motivando las alzas de precio en el cobre? Páginas y páginas de diarios económicos del mundo recogen en las últimas semanas la impresión de analistas de todas las corrientes. En casi todos, la percepción inicial es que uno de los detonantes iniciales fue Trump, pero en las últimas jornadas, los movimientos han sido más por cómo se está viendo la evolución en China.

Mientras explicaba los resultados de la estatal, el mismo Pizarro dedicó varios minutos para hablar de China. Incluso citó un estudio que tenía entre sus documentos y que encargó semanas antes a expertos internacionales analizando la realidad del principal consumidor de cobre del mundo.

“El consumo de cobre de China para 2016 se había previsto que iba a subir 2,5% y lo hizo en 5%”, describió. Cifras que en el mercado también han comenzado a circular en las últimas jornadas, y que incluso van más allá, al afirmar que el 2,5% o 3% que se esperaba para 2017 también será mucho mayor.

Entre las razones de este cambio están las metas que se ha trazado el gobierno chino en años previos y que hoy están en su etapa de desarrollo. “Electrificar al país, disminuir el uso del carbón y petróleo, incentivando energías más limpias, impulsar el auto eléctrico y los proyectos de trenes rápidos… todo es pura electricidad, eso es lo que está subyaciendo en dar soporte a este incremento al precio del cobre. Vamos a ver si el presidente electo de Estados Unidos materializa la brutal inversión que está anunciando, eso aún está por verse, esto otro, lo de China, ya es real”, enfatizó Pizarro.

En esa misma línea, el vicepresidente ejecutivo de Cochilco, Sergio Hernández, explica por qué es más importante lo que ocurra en China. Primero, el país consume el 50% de todo el cobre que se produce en el mundo. Estados Unidos, en cambio, sólo un 12%.

Pero un punto en el que pone acento Hernández es en el consumo de los últimos meses. De hecho, en los mismos días en que se conocía del triunfo de Trump, China divulgó sus estadísticas relacionadas con la importación de cobre, que sólo en octubre creció 19%, cifra que según Hernández grafica perfectamente el momento de precios altos.

Por otro lado, dice que los inventarios visibles del metal han estado disminuyendo por lo menos un 30%. Entre Nueva York, Londres y Shangai se tienen reservas en torno a las 400.000 toneladas, por debajo de las 600.000 que había hasta hace poco. Lo que también incrementa la sensación de escasez futura y hace subir los precios.

Un gigante que despierta

Detrás del crecimiento chino está el hecho de que el país aún tiene mucho de su territorio por modernizar. Por ello es que su protagonismo en consumo de cobre se mantendrá alto. Hay que recordar que el metal tiene un abanico importante de usos: tuberías de agua, en las casas y edificios inteligentes, motores eléctricos, cables de conducción eléctrica, aparatos electrodomésticos, en el cuidado de la salud, en la industria que va de la mano con el medio ambiente, en computadoras, aparatos de comunicación y ahora último también muy fuerte en los autos eléctricos.

Pizarro mencionó que sólo en China existen en este momento 80.000 estaciones de recarga eléctrica para este tipo de vehículos.

Hace un par de años, cuando la economía china se tornó hacia el crecimiento interno y desde el gobierno central se comenzaron a poner en marcha estímulos, se mencionaba varios factores clave. Como que la población urbana en general seguiría aumentando y alrededor de 1.000 millones de habitantes vivirían en zonas urbanas en 2025, con 221 ciudades que tendrán más de un millón de habitantes. Como referencia, Europa tiene actualmente unas 35 ciudades con más de 1 millón de habitantes.

Junto a este incremento poblacional, aún en pleno apogeo, la creciente demanda será necesaria en la construcción de edificios e infraestructura vial.

De hecho, hace justo un año el economista y asesor del Banco Central de China, David Li, estuvo de visita en Chile y sostuvo que el país debía seguir invirtiendo fuerte en infraestructura. Tanto, que a su juicio, la demanda de cobre desde China recién tendrá su peak de consumo en 2030.

También hay razones geopolíticas

China también recobra importancia en el mapa económico mundial por otro de los anuncios de Trump. El hecho de que Estados Unidos no continúe adelante con el TPP y el país tienda a transformarse en una economía un poco más cerrada, hace que el papel del gigante asiático sea relevante.

Lo que señalan los expertos es que la profundización de las reformas en China, tendientes a abrir más su economía y fortalecer su eventual protagonismo en el comercio mundial con nuevos acuerdos genera expectativas positivas de un mayor impulso en la demanda de commodities, lo que también estaría detrás del metal rojo en el corto plazo. 

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