Para muchos, Bayer es sinónimo de Aspirina, el analgésico de la compañía alemana que llegó a convertirse en la forma más común de referirse al ácido acetilsalicílico. Pero el gigante de la industria química y farmacéutica es mucho más.

El cortejo de Bayer al mayor fabricante de semillas del mundo, Monsanto, pasó a una nueva fase.

La compañía alemana adquirirá a la estadounidense por US$66.000 millonesa un precio de US$128,00 por acción.

Las dos firmas hicieron el anuncio este miércoles, un acuerdo que superará a los US38.000 millones que pagó Daimler por Chrysler en 1998.

Pero, ¿qué cuál es el interés de Bayer por adquirir Monsanto?

Un gigante no solo farmacéutico...

Bayer, con sede en Leverkusen, Alemania, y más de 150 años de historia se define como una compañía de "ciencias de la vida".

Tiene -de acuerdo a datos de la propia empresa- más de 116.000 empleados en todo el mundo y ventas de más de US$51.000 millones al año.

Y para alcanzar ese volumen, Bayer vende mucho más que Aspirina.

Las actividades de la empresa van desde la producción e investigación de medicinas hasta semillas, pesticidas, abonos e ingeniería genética.

El 49% del negocio de la compañía alemana procede del sector médico. Del resto, el 26% corresponde a su división especializada en materiales científicos -llamada Covestro- y el 22% a lo que la empresa denomina ciencia de los cultivos.

Interés en el negocio agrícola

En esta última área es en la que reside el interés de Bayer por el mayor fabricante de semillas del mundo.

"La adquisición de Monsanto será una gran oportunidad para crear un líder agrícola global (…). Esta transacción unirá las plataformas de Semillas y Tratamientos, Protección de cultivos, Biología y Agrigultura digital. En concreto, este negocio combinado se beneficiará del liderazgo de Monsanto en semillas y tratamientos y de la línea de productos de protección de cultivos de Bayer (…)", señalaba el comunidado de prensa difundido por la empresa en mayo, cuando se iniciaron las negociaciones.

"Esta combinación será complementaria desde el punto de vista geográfico al expandir la ya importante presencia de Bayer en América así como su posición en Europa, Asia y el Pacífico", agregaba.

Si llega a cerrarse el trato, casi la mitad del volumen de negocio del nuevo conglomerado -que será el mayor suministrador agrícola del mundo- estará relacionado con la agricultura.

Sector cambiante

Además, la operación se da en un contexto de reorganización del sector.

En 2014, Monsanto -con una capitalización de mercado de US$42.000 millones- intentó comprar a su rival suizo Syngenta.

Sin embargo, la compañía helvética terminó aceptando una oferta de US$43.000 millones de la multinacional china ChemChina en febrero de 2015.

Tras el fracaso de esa operación, Monsanto despidió a 3.600 trabajadores en una importante restructuración interna.

La compra de Monsanto por Bayer -de producirse- superará a la cantidad que ChemChina pagó por Syngenta.

Un año antes, otro competidor directo de Bayer, la estadounidense Dow Chemical se unió a la también estadounidense Du Pont para formar un conglomerado de U$130.000 millones.

"La razón para una unión en el sector de las semillas y los químicos agrícolas está clara para Monsanto, después de haber intentado tomar la iniciativa varias veces, no es sorprendente que ahora sea el objetivo. El deseo de Bayer de una compra rápida da la impresión de que teme perder el tren", señalaba en mayo el periodista económico Marcel Michelson en la revista Forbes.

Giro de Bayer

Esta operación implica un giro en el foco principal de Bayer.

"Monsanto es la combinación perfecta para nuestro negocio agrícola", aseguró el director ejecutivo de Bayer, Werner Baumann.

Pero este cambio de orientación empresarial puede, según los analistas, tener una reacción contraria entre algunos accionistas que invirtieron en Bayer atraídos por sus actividades en el sector médico y farmacéutico.

Mientras que la división agrícola de Bayer produce semillas y pesticidas, Monsanto es conocido, sobre todo, por sus semillas genéticamente modificadas de maíz, soya, algodón, trigo y caña de maíz.

Críticas a Monsanto

Una actividad que le ha valido numerosas críticas por parte de ecologistas y agricultores, que critican el efecto de dependencia económica que el uso de semillas transgénicas crea en los agricultores, así como los potenciales riesgos para la salud humana del uso del glifosato, el herbicida del que depende gran parte del éxito comercial de Monsanto.

Estas controversias dañaron la imagen de Monsanto. La marca Bayer, en cambio, suele asociarse menos al negocio de los transgénicos.

"(Este movimiento) da la impresión de que el gigante Bayer sólo puede encontrar nuevas vías de crecimiento a través de electroshocks. Y parece que hay un conflicto entre la reputación de Bayer en Europa y la de Monsanto, ya que el negocio en transgénicos de la compañía estadounidense no está bien visto por ambientalistas y partidos verdes europeos.

Tras la posible fusión, algunos analistas especulan sobre la posibilidad de que Bayer decida prescindir del nombre de Monsanto.

"Basta decir que Bayer tiene una excelente reputación y presencia en todo el mundo. Debemos aprovecharnos de eso", señaló Werner Baumann en una entrevista con el diario alemán Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung en mayo.

*Esta nota fue publicada originalmente el 6 de septiembre y actualizada el 14 con la confirmación de la compra.

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