Qué observar. Después de más de un cuarto de siglo, el Banco Central de Chile volvió a tener oro en sus reservas internacionales. El consejo del instituto emisor autorizó en febrero la compra de este metal precioso como parte de una revisión técnica de la composición de activos en los que se invierten las reservas del país.
Sigue leyendo este y otros artículos en este enlace
- Según confirmaron desde el propio Banco Central a Ex-Ante, la decisión responde a un proceso periódico de evaluación de las monedas e instrumentos que conforman el portafolio de reservas. En ese análisis se detectaron cambios en las correlaciones entre los distintos activos elegibles, lo que llevó a considerar conveniente incorporar una fracción acotada de oro.
- El monto adquirido en febrero bordea los US$1.000 millones, una cifra relevante dentro de la estrategia de diversificación del portafolio, aunque pequeña en comparación con el tamaño total de las reservas internacionales de Chile.
- Desde el Banco Central explican que el oro cumple un rol particular dentro de los activos financieros globales. Su valor estratégico como activo refugio permite proteger el portafolio ante escenarios de estrés financiero, especialmente en un contexto internacional marcado por mayor volatilidad e incertidumbre geopolítica.
- La institución señaló que los episodios de tensión externa se han vuelto más frecuentes y complejos en los últimos años, lo que refuerza la utilidad de este tipo de activos dentro de las reservas.
Un regreso después de 26 años. La compra marca un cambio relevante respecto de la política que el Banco Central mantuvo durante las últimas décadas.
- Históricamente, el instituto emisor chileno tuvo una presencia significativa de oro dentro de sus reservas internacionales. En 1986, por ejemplo, el país mantenía 1,8 millones de onzas troy de oro, lo que representaba cerca de 30% del total de las reservas internacionales.
- Ese escenario cambió a fines de los años noventa. A partir de 1997, el Banco Central dejó de acumular oro y posteriormente inició un proceso de venta de estas reservas, que culminó en el año 2000, cuando el país se desprendió completamente de este activo.
- Desde entonces, la composición de las reservas internacionales se concentró principalmente en monedas y activos financieros líquidos, como bonos soberanos y depósitos en divisas.
- La decisión adoptada este año implica, por tanto, el primer retorno del oro al portafolio de reservas del Banco Central en más de dos décadas y media.
El contexto global: el oro vuelve a brillar. La decisión del Banco Central coincide con un momento particularmente favorable para el metal precioso en los mercados internacionales. El precio del oro ha experimentado un fuerte repunte en medio de la creciente incertidumbre geopolítica global, especialmente tras la escalada del conflicto en Medio Oriente.
- En las últimas jornadas el metal se ha movido en torno a US$5.200 por onza, consolidándose nuevamente como uno de los principales activos refugio del sistema financiero.
- El avance del oro ocurre en paralelo a fuertes movimientos en otros mercados: el precio del petróleo ha subido con fuerza por los riesgos para la oferta energética y el dólar se ha fortalecido frente a varias monedas emergentes.
- Aunque el metal precioso ha registrado nuevas alzas, aún se mantiene por debajo del máximo histórico alcanzado a comienzos de 2026, cuando llegó a bordear los US$5.600 por onza.
- Esto implica que el oro se ubica aproximadamente entre 6% y 8% por debajo de su récord, aunque todavía dentro de una zona de precios históricamente elevada.
Por qué importa. El oro ha sido considerado por siglos uno de los principales refugios de valor del sistema financiero global.
- En períodos de guerra, crisis económicas o elevada incertidumbre geopolítica, los inversionistas suelen aumentar su demanda por este metal como una forma de proteger el valor de sus activos frente a la volatilidad de los mercados.
- Además, el oro ha mostrado históricamente una baja correlación con otros instrumentos financieros, lo que lo convierte en una herramienta útil para diversificar portafolios.
- Su atractivo también aumenta cuando las tasas de interés tienden a bajar, ya que en esos escenarios los instrumentos financieros tradicionales —como los bonos— pierden parte de su rentabilidad relativa.
- Tras la crisis financiera global de 2008, por ejemplo, el precio del oro pasó de alrededor de US$750 por onza a más de US$1.900 en septiembre de 2011, reflejando el aumento de la demanda por activos seguros.
- En los últimos años, además, los bancos centrales del mundo han aumentado sus compras de oro como una forma de diversificar sus reservas y reducir la exposición a otras monedas.
Un activo clásico en tiempos inciertos. Aunque el oro no genera rentabilidad directa, su escasez y su capacidad histórica para preservar valor lo han convertido en un componente relevante de las reservas internacionales de numerosos países.
- En un escenario global marcado por conflictos geopolíticos, tensiones comerciales y volatilidad financiera, el metal vuelve a ganar protagonismo.
- La decisión del Banco Central de Chile de reincorporarlo a su portafolio refleja precisamente ese cambio de contexto: un mundo más incierto en el que la diversificación de las reservas vuelve a ser una prioridad estratégica.