China y Estados Unidos anunciaron que detendrán la imposición recíproca de aranceles, dejando la incipiente guerra comercial entre ambos que se anunciaba "en suspenso".

El anuncio es el resultado de las conversaciones entre ambas potencias desarrolladas en Estados Unidos y en las que Pekín se comprometió a adquirir mercancías y servicios estadounidenses por valor de US$200.000 millones y reducir así el desequilibrio en la balanza comercial del que Washington se queja desde que Donald Trump accedió a la presidencia.

El secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, dijo que Estados Unidos impondría aranceles por valor de US$150.000 millones si China no cumple con lo acordado.

El viceprimer ministro chino, Liu He, describió el acuerdo como beneficioso para las dos partes.

Aseguró que el diálogo es la vía para resolver asuntos similares y "tratarlos con calma" si vuelven a plantearse en el futuro.

¿Cómo se llegó a estar tan cerca de una guerra comercial?

Estados Unidos tiene un déficit comercial de US$335.000 millones con respecto a China.

Antes de resultar elegido presidente Donald Trump ya había acusado al gigante asiático de estar "espoliando" a Estados Unidos y prometió combatir sus prácticas comerciales en cuanto tomara posesión del cargo.

El pasado agosto Trump ordenó una revisión del desequilibrio comercial entre ambos países que detectó varias prácticas "desleales" por parte china, incluidas restricciones a la propiedad que empujaban a las compañías extranjeras a transferir tecnología a agentes locales, condiciones ilícitas para las compañías estadounidenses, inversiones chinas en industrias estratégicas estadounidenses y ciberataques lanzados desde suelo chino.

En marzo de 2017, Trump anunció su plan para fijar aranceles sobre las importaciones chinas, principalmente las de acero y aluminio.

Pekín amenazó con responder con medidas similares que se centrarían en la compra de aeronaves, automóviles, carne de cerdo, vino , frutas, soja y nueces.

¿Se disipó ya el peligro?

Tras dos días de conversaciones en Washington DC se alcanzó este viernes un acuerdo marco.

El secretario Mnuchin le dijo a Fox News que China le compraría más a EE.UU. "para reducir sustancialmente el déficit comercial".

Afirmó que se habían convenido las cifras, aunque eludió desvelar si el compromiso chino llegaba a cambio de que Washington retirara su amenaza de gravar con aranceles las importaciones chinas.

También anunció que el secretario de Comercio, Wilbur Ross, viajaría a China pronto para trabajar en los detalles del acuerdo, una tarea, en la que, aparte de los dos gobiernos, las compañías afectadas podrían participar.

"Estamos dejando la guerra comercial en suspenso. Ahora mismo acordamos poner los aranceles en suspenso mientras intentamos realizar el marco" del acuerdo, explicó Mnuchin.

Pero advirtió de que si no se concreta llevaría a la imposición de aranceles por parte estadounidense.

¿Se da China por satisfecha?

El viceprimer ministro chino calificó sus visita a Washington como "positiva, pragmática, constructiva y productiva".

Se refirió a lo acordado como un "avance saludable en las relaciones económicas y comerciales" entre China y Estados Unidos, lo que, según él, debería derivar en una mejora de la cooperación en áreas como la energía, la producción agrícola, la atención sanitaria, el desarrollo de alta tecnología y las finanzas.

"Tal cooperación es beneficiosa para ambas partes, ya que puede promover un desarrollo de alta calidad en la economía china, satisfacer las necesidades del pueblo y contribuir al esfuerzo de Estados Unidos por reducir su déficit comercial", añadió.

Mnuchin aseguró que el acuerdo marco contempla cambios estructurales en la economía china para permitir competir en condiciones justas a las firmas estadounidenses, pero el representante chino dijo que esto llevaría tiempo.

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