La Cámara Nacional de Comercio (CNC) se refirió recientemente al debate que se ha generado en torno a la posibilidad de que el Viernes Santo, feriado que este año cae el viernes 3 de abril, se convierta en irrenunciable y no abra el comercio.
En primera instancia, fue la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Susana Jiménez, la que apuntó a cómo afectaría esta posibilidad a la economía nacional. Incluso, planteó la posibilidad de terminar con los feriados irrenunciables.
Recientemente, la CNC, a través de su presidente José Pakomio, se refirió a esta situación y apuntó a que el comercio deberá operar ese día, al no ser feriado irrenunciable.
"En relación con el funcionamiento del comercio durante el Viernes Santo, como gremio queremos reiterar una posición que ha sido consistente, responsable y respetuosa del marco institucional del país. Chile es un Estado laico, diverso y plural, donde conviven distintas creencias y convicciones personales. En ese contexto, el Viernes Santo es un feriado legal, pero no irrenunciable, y la legislación vigente permite que el comercio funcione, siempre que se respeten plenamente los derechos de los trabajadores y exista acuerdo voluntario para prestar servicios en dicha fecha", planteó.
"Creemos firmemente que el respeto por las tradiciones religiosas y culturales es compatible con el respeto por la libertad de trabajo, la libertad de empresa y la libertad de conciencia", siguió Pakomio.
El líder de la Cámara Nacional de Comercio añadió: "Es importante recordar que el sector comercio es un pilar fundamental de la economía nacional, del empleo formal y del turismo, especialmente en fechas como Semana Santa, donde miles de pequeñas y medianas empresas, trabajadores y emprendedores dependen de la actividad económica para generar ingresos".
Pakomio también planeó que durante el Viernes Santo del 2025 se registraron ventas cercanas a los 193 millones de dólares.
"Es importante recordar que el sector comercio es un pilar fundamental de la economía nacional, del empleo formal y del turismo, especialmente en fechas como Semana Santa, donde miles de pequeñas y medianas empresas, trabajadores y emprendedores dependen de la actividad económica para generar ingresos", sostuvo.
Siguiendo con esto, planteó que "cualquier decisión sobre el funcionamiento del comercio debe considerar la realidad de los trabajadores, asegurando condiciones justas, compensaciones adecuadas y la total voluntariedad de quienes opten por trabajar ese día".
"Nuestro llamado es a abordar este debate con altura de miras, evitando que legítimas convicciones personales o religiosas se transformen en restricciones generales que afecten a millones de personas que viven del comercio y los servicios", añadió.
"Creemos en un país que valora sus tradiciones, pero que también respeta la diversidad, la libertad y el desarrollo económico como condiciones esenciales para el bienestar social", cerró Pakomio.