Por Tomás Martínez

La mañana de este lunes, Javiera Blanco comenzó el día de su cumpleaños 44 con un ejercicio que venía repitiendo hace varias jornadas: de pie en un podio instalado en una oficina del Ministerio de Justicia, fue interrogada por el ex diputado DC, Exequiel Silva, quien actuó como su interpelador.

La dinámica era parte del coaching con que la ministra se prepara para la interpelación que enfrentará la tarde de este martes en la Cámara de Diputados, donde su contraparte será Marcela Sabat (RN). Los temas: las duras crisis abiertas en el Sename y en Gendarmería, polémicas que gatillaron críticas directas desde el oficialismo e incluso instalaron la discusión en torno a su continuidad. "En un cambio de gabinete debiese ser incluida la cartera de Justicia", dijo la semana pasada el vicepresidente PS y ex senador, Camilo Escalona.

En las horas previas a la interpelación, sin embargo, las respuestas para hacer frente a los cuestionamientos parecían aún no estar a la mano. La tarde de este lunes, en la comisión investigadora del Sename, fue consultada sobre la cifra total de muertos en dependencias bajo supervisión del organismo. "Hoy día no tenemos la posibilidad de ser rigurosos para entregar una cifra de fallecidos totales. Pero la vamos a tener", admitió la secretaria de Estado.

Como sea, la preparación en las últimas semanas con miras al hito en la Cámara ha sido intensa, haciendo gala de su fama de "aplicada", que la acompaña desde sus años de estudiante de derecho en la Universidad Católica y desde que debutó en política como subsecretaria de Carabineros, durante el primer mandato de Michelle Bachelet.

Ya por esos años comenzó a ganar la simpatía de la Mandataria. Relación que se ha incrementado con los años. “Tiene línea directa con Bachelet”, comenta un conocedor de las dinámicas de Palacio, quien remarca que Blanco es de las pocas personas que no integra el comité político que goza de ese beneficio.

La titular de Justicia es, además, la única sobreviviente hoy en el gabinete del círculo que acompañó a Bachelet en su comando, tras las salidas de Rodrigo Peñailillo, Alberto Arenas y Alvaro Elizalde. A diferencia de ellos, quienes dejaron el equipo ministerial en el cambio de gabinete de mayo del año pasado, Blanco fue removida de la cartera de Trabajo -a la que había llegado en marzo de 2014- pero designada inmediatamente en Justicia, donde reemplazó a José Antonio Gómez, quien a su vez se hizo cargo de Defensa.

Junto a Elizalde, Blanco formó en 2013 la dupla de voceros del equipo de campaña, con sede en calle Tegualda. Por lo mismo, su nombre sonó al inicio del gobierno para llegar como titular de la Segegob a La Moneda. Sin embargo, el hecho de no ser militante DC jugó en su contra: desde el partido hicieron ver que aspiraban a que su enlace con el comité político fuera un falangista "químicamente puro".

Las fortalezas y debilidades de ministros ante debate por cambio de gabinete

La presión desde la Nueva Mayoría en torno a un cambio de gabinete ha ido incrementándose en los últimos días. En La Moneda admiten que la Presidenta Bachelet consideraba agosto como el mes en que podría concretar ajustes, pensando en liberar a los ministros que tuvieran aspiraciones de competir en las parlamentarias del próximo año.

Lejos y cerca de la DC 

Si bien no es militante, el cupo de Blanco es considerado en La Moneda como DC, partido al que se ha aproximado a lo largo de su carrera.

Su vínculo con la Democracia Cristiana viene desde hace años. Su primer suegro, Felipe Amunátegui, fue dirigente de la colectividad. Más tarde, Blanco se casó con Eugenio Ortega Frei, hijo de la ex senadora Carmen Frei, hermana del ex mandatario Eduardo Frei Ruiz-Tagle. 

Pese a los vínculos, Blanco se mantuvo formalmente como independiente. "Le pesaba el tema de la familia Frei, quería diferenciarse por sus propios méritos”, relata una amiga de la ministra, para explicar por qué no ingresó a la falange.

Los intentos para que fiche han sido varios, al igual que las ofertas con que la han sondeado para competir por algún cargo de elección popular. Su nombre fue impulsado hace algunos años por Claudio Orrego para ir como candidata a alcaldesa por Peñalolén, pero Blanco rechazó la opción.

Según afirman en la colectividad, el tema de su incorporación a la Democracia Cristiana ha sido discutido en más de una ocasión y hay quienes dicen que hace meses volvió a conversarlo con algunos de sus diputados cercanos en la falange.

“No quiere pertenecer a lotes, es un mundo lejano al de ella”, resumen en su entorno para explicar las razones que la alejan de formalizar su vínculo con la DC.

“Ahora necesitamos muchas mujeres que compitan”, dice un dirigente de la DC que ve con buenos ojos que la ministra deje el gabinete para integrar el elenco parlamentario del partido.

Con todo, la cercanía con Bachelet ha sido clave tanto para su ingreso al gabinete en 2014 como para enfrentar la polémica de los últimos días. En privado, la Presidenta ha hecho ver que Blanco tiene todo su apoyo.  

Desde la CUT a Matte

Ocho años antes de asumir en la subsecretaría de Carabineros, en 1998, Blanco partió su labor como abogada en la Fundación Paz Ciudadana, ligada a Agustín Edwards. Ahí se formó profesionalmente, dicen quienes la conocen. Pero además, en esa institución tendió vínculos con el mundo privado que conserva hasta hoy.

Uno de esos nexos es el empresario Bernardo Matte Larraín, quien integró el directorio de la fundación. 

Años más tarde, como titular de Trabajo, Blanco se reuniría con Matte para abordar temas de dicha cartera. En paralelo, forjaría nexos también con la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, con quien se comunicaba vía WhatsApp.

En Paz Ciudadana comenzó su carrera como investigadora, y terminó como directora ejecutiva, cargo que asumió en 2010. ¿Cómo llegó hastas ese puesto? Clave fue la expertise adquirida en la subsecretaría de Carabineros: poco después de dejar dicho cargo en la primera administración de Bachelet, Blanco asumió como la cabeza de la fundación.

Sin embargo, aquí también influyeron sus vínculos DC: un comité de búsqueda se encargó de definir un perfil para reemplazar a Gonzalo Vargas, quien encabezaba la entidad, y varias fueron las recomendaciones que llevaron a decidirse por Blanco. Una de ellas fue de la ex ministra Soledad Alvear, quien hasta hoy integra el directorio de la institución. El hermano de la ministra, Rafael Blanco, fue asesor de Alvear en Justicia durante el Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Con Agustín Edwards, sostienen quienes conocen a la secretaria de Estado, la relación era más bien profesional, pero siempre estuvo bien evaluada por el empresario.

En la arena política

Mas alla de sus redes transversales y de su ausencia de militancia, la ministra ha reforzado sus vínculos con el oficialismo durante los últimos días. Tras el anuncio opositor de interpelación y de que se evaluaría una acusación constitucional, Blanco gestionó visitas de la mayoría de las bancadas de la Nueva Mayoría a su despacho, como expresiones públicas de apoyo.

El no pertenecer a las filas de un partido es un asunto que le ha generado costos y beneficios, dicen sus cercanos. En su equipo en Justicia tiene varios funcionarios DC en su círculo, pero también lo integran figuras de otras tendencias, como su jefa de gabinete, Elvira Oyanguren, militante socialista y con amplias redes en el PS. 

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