El exjefe del Segundo Piso del Gobierno de Ricardo Lagos, Ernesto Ottone, hizo un análisis del rol de los asesores en la administración de José Antonio Kast y calificó el trabajo como “preocupante”.
En conversación con Radio 13C, Ottone marcó las diferencias que hay entre el Segundo Piso de hoy con el que él lideró hace más de 20 años y también hizo un análisis del rol del Presidente Kast.
“Este Segundo Piso a mi me parece que tiene algunos aspectos que son preocupantes; primero porque generan una confusión del poder, de la gestión del poder. Si tú tienes un Segundo Piso que interviene, que manda notas con tareas, que trata de ordenar el trabajo de los ministros, ya dejó de ser la idea del Segundo Piso original, que era ligado al Presidente… y se provoca una confusión en las estructuras del gobierno porque los ministros se sienten pasados a llevar, y de otra parte hay dos núcleos de poder, entonces, ¿a quién te refieres?”, reflexionó Ottone.
“Y si además el Presidente es un Presidente… cómo te dijera para decirlo de buena manera… un poco distraído… el actual Presidente es un Presidente distraído que de pronto interviene para apoyar a uno… no da la impresión de ser una fuerza de cohesión. Eso es lo que provoca, a mi juicio, un problema serio en este Segundo Piso porque no es ni lo uno ni lo otro”, agregó.
La rebaja de penas de Rabat
Ottone dijo tampoco entender por qué el ministro de Justicia, Fernando Rabat, sigue en su cargo después del escándalo que significó la rebaja de penas a 56 condenados por delitos sexuales contra menores de edad.
“Ahí se refleja este desorden que yo veo, porque sucede una cosa tremenda (...) aquí lo que pasó fue más que un error, fue un error profundo porque no toma en cuenta, aplicando una norma (...) si hubiera correspondido, va preso igual quien toma la decisión de dar este beneficio a personas que cometen el crimen más horrendo en la moral social”, planteó el exjefe del Segundo Piso.
“Es una cosa que le provoca horror a la gente, y que tiene efectos… cuando tú tienes personas con esas característica en libertad, naturalmente es posible que se genere miedo en las víctimas, ofensa en las víctimas, ofensa en el dolor”, añadió.
“Es una cosa grave y se toma como un problema casi técnico. Yo creo que esto requería una posición de autocrítica muy fuerte para no perder la confianza en un gobierno”, complementó.