A horas de que el Gobierno presente el proyecto de Ley de Presupuestos 2027, el exministro de Hacienda Felipe Larraín se refirió a uno de los principales problemas que enfrenta actualmente la economía chilena: el deterioro del mercado laboral.
En entrevista con el programa Me enteré por la prensa, el exministro se refirió a la tasa de desempleo, que alcanza el 9,5%, y al desafío que tendrá el Gobierno con el Presupuesto 2027.
“Hay una parte de esta ecuación que favorece al ministro (Jorge Quiroz) para conseguir ambas cosas al mismo tiempo, que parece ser complicado. Porque uno dice: 'estoy limitado porque tengo poca plata y por otra parte, tengo que hacer cosas para estimular el empleo, que es la principal urgencia económica que tenemos en este país", sostuvo en conversación con el programa de T13 en vivo.
El mayor precio del cobre abre un margen para el Fisco
Según el exministro, lo que puede darle algo más de espacio al Gobierno es el nuevo precio de referencia del cobre, que subió a US$5,37 por libra, casi un dólar por encima del utilizado el año anterior. De acuerdo con los cálculos de Larraín, "con esto hay alrededor de 2 mil millones de dólares más de ingresos estructurales del país. Y eso ayuda a poder aumentar un poco el presupuesto y mejorar las finanzas públicas”, explicó.
Pero el exministro advirtió que ese margen no debería entenderse como una invitación a aumentar indiscriminadamente el gasto fiscal. Por el contrario, sostiene que Chile necesita continuar con un ajuste de sus arcas después del deterioro registrado durante los últimos años.
“Es un hecho, y yo esto lo comparto absolutamente, que este país requiere un ajuste fiscal. ¿Por qué? Porque tuvimos tres años de incumplimiento fiscal y porque tuvimos un deterioro en nuestras cuentas públicas muy sustantivo”, afirmó.
Larraín apuntó especialmente al resultado fiscal de 2025, señalando que el déficit habría superado en alrededor de dos puntos del PIB lo previsto. Para dimensionarlo, estimó que se trata de unos US$7.000 millones.
El desafío según el exministro Larraín: gastar más donde efectivamente se genere empleo
El punto central de su planteamiento es que los recursos adicionales no deberían mirarse únicamente desde la perspectiva de cuánto se puede gastar, sino también de en qué se gasta y cuánto de lo presupuestado finalmente se ejecuta.
En ese sentido, Larraín se refirió al plan de aceleración económica anunciado por el Gobierno y a las medidas para impulsar el empleo, entre ellas subsidios a la contratación y herramientas de garantía para las pequeñas y medianas empresas.
“Yo creo que (el extra) tiene que usarse en ambas cosas. El primer punto es que hay una polémica, una discusión sobre si uno va a medir sobre ley o presupuesto ejecutado. Y lo lógico es, en este caso, al final uno termina midiendo sobre el presupuesto ejecutado”, señaló.
El concepto de subejecución presupuestaria es relevante en esta discusión: ocurre cuando el Estado termina gastando menos recursos de los que originalmente tenía autorizados. Según Larraín, especialmente importante es evitar que la inversión pública quede rezagada durante gran parte del año y se concentre al final del ejercicio.
“Lo importante es que se gaste ese dinero que está presupuestado de gastar, pero que muchas veces no ocurre por esto que llamamos la subejecución, porque de repente es difícil ejecutar los presupuestos. Y es bueno que haya una ejecución, ojalá lo más pareja posible, para que no tengamos que andar en diciembre apurados y para que no les expropien el saldo de caja”, explicó.
En ese contexto, Larraín valoró las medidas contempladas en el plan Chile Despega, anunciado por el Gobierno.
“Me parece que, mezclando presupuesto con lo que estamos viendo, las medidas anunciadas ayer, definitivamente van en la dirección correcta en términos del subsidio al empleo, la aceleración de presupuesto, el uso del Fogaes, el fondo de garantías para las pymes, ¿no es cierto? Porque hoy día tenemos una emergencia laboral”, sostuvo.
“100 mil empleos” frente a casi un millón de desempleados
Larraín valoró las medidas anunciadas por el Ejecutivo, pero planteó que su impacto debe mirarse en relación con la magnitud del problema.
“Yo creo que eso va definitivamente en la dirección correcta, pero 100.000 empleos, hay que pensar que hoy día tenemos casi un millón de desempleados. Entonces, 100.000 empleos es como decir, 'mire, aquí con suerte, una vez que se ejecute todo y estén los efectos, vamos a tener un punto menos de desempleo. Pero es justo recordar también, porque uno dice 'hoy día tenemos un problema de mercado laboral', pero llevamos 40 meses, más de 40 con tasas de desempleo sobre 8%”, afirmó.
Concesiones y permisos: otra vía para impulsar la inversión
Más allá del presupuesto, Larraín planteó que el Gobierno podría buscar mecanismos para acelerar la inversión sin depender exclusivamente de un mayor gasto público.
En particular, apuntó al sistema de concesiones de obras públicas y a la necesidad de reducir los tiempos asociados a permisos.
“Aquí se debería mirar la contribución que podrían hacer las concesiones de obras públicas”, sostuvo.
Según recordó, las concesiones han generado unos US$30.000 millones de inversión durante poco más de tres décadas.
“Pero acelerar el proceso de concesiones, mirar la permisología, y la permisología también afecta las concesiones de obras públicas. Entonces, yo creo que por ahí pueden haber varios proyectos más que se pueden destrabar sin recursos públicos”, agregó.
El límite de la deuda y el debate sobre cuánto puede endeudarse Chile
Por último, el exministro se refirió al nivel de deuda pública y al límite establecido por el Gobierno para el período 2026-2030. El decreto de Política Fiscal fija como referencia un nivel de deuda de 45% del Producto Interno Bruto (PIB).
“Aquí hay una discusión, yo quiero reconocerla. Hay gente que dice, 'oye, no importa, pasémonos del 45%', y la verdad es que importa. Yo sería cuidadoso con traspasar ese límite. No porque después del 45 haya un abismo en el cual nos vamos a caer, no por eso, sino porque creo que cuando uno empieza a relajarse, después dicen 'pasémonos del 50%'”, afirmó.
Sin embargo, consultado específicamente por la posibilidad de utilizar mayor endeudamiento ante una crisis profunda de empleo, Larraín reconoció que la regla fiscal contempla mecanismos para enfrentar períodos adversos.
“Bueno, para una crisis profunda de empleo por supuesto, pero vamos a ver qué es lo que hace en materia de inversiones, en materia directa de estímulo al empleo, el próximo presupuesto, que yo creo que está ahí”, respondió.
Según Larraín, la preocupación también surge en medio de un escenario internacional de aumentos de tasas de interés y el costo que tendría para el Estado refinanciar sus vencimientos.
“Resulta que nosotros tenemos contratadas deudas a tasas más baja, pero cuando hay que hacer el roll over, cuando hay que hacer esta recomposición de la deuda, tiene vencimientos, y contra los vencimientos emite más deudas. Esa nueva deuda está a tasas más altas, otra buena razón para ser más cuidadosos con el techo de la deuda”.
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