“Me parece que, en general, tener este tipo de investigaciones no es una cosa que ayude a un ascenso en una carrera dentro de una institución. En general, estar metido en este tipo de causas más bien genera, al interior de la institución, problemas”, dijo este jueves el fiscal Carlos Gajardo, consultado sobre los costos de tener a cargo indagaciones de alta notoriedad pública.

En entrevista en radio Concierto, el jefe de la Fiscalía de Alta Complejidad de la Metropolitana Oriente -quien ha indagado casos como Penta, SQM, las irregularidades en la ANFP, la estafa piramidal en el grupo Arcano y la reciente querella contra Sebastián Piñera del diputado PC Hugo Gutiérrez por el caso Exalmar, entre otras- señaló que él puede constatar que encabezar dichas investigaciones no es “gratis”.    

“Por ejemplo, un ex fiscal al que admiro mucho, el fiscal Armendáriz, logró una condena contra un senador de la República, luego eso le costó no haber sido designado Fiscal Nacional. Entonces, no es algo que sea novedoso”, agregó.

Consultado sobre los costos que él ha debido enfrentar personalmente, señaló que si bien “no asumo haber tenido grandes costos en mi vida, sigue siendo bastante semejante a la que tenía hace 5 ó 10 años”, agregó que “habiendo tenido un desempeño laboral, creo, bastante aceptable, postulé el año pasado a ser Fiscal Regional Metropolitano de la zona oriente y no quede considerado en la terna, cosa que para mí al menos fue bastante sorpresiva. Entonces, constato que efectivamente hacer este tipo de investigaciones no siempre es gratis pero lo asumo como parte del costo que hay que pagar”.

“Probablemente, se debe haber considerado que debe haber habido mejores candidatos en ese momento, eso es evidente”, agregó.

Consultado directamente sobre el caso Exalmar y las declaraciones del ex Presidente Piñera, quien acusó filtraciones, Gajardo declinó realizar comentarios, explicando que el encargado de la indagación es el fiscal Metropolitano de la Zona Oriente, Manuel Guerra.

“Los poderosos” y la “justicia de clase”

Gajardo comentó además el debate en torno a la efectividad de la justicia. “Desde tiempos muy antiguos, desde Solón, en la antigua Grecia, se decía que la justicia era como una tela de araña, que sólo atrapa a los insectos pequeños y que no puede hacer nada con los insectos más grandes. Esa sensación de que hay una justicia que de alguna manera es de clase, que sólo ataca a algún tipo de persona, creo que de alguna manera ha entrado en mayor crisis con la instalación del sistema procesal penal en nuestro país”.

En todo caso, agregó que “si uno revisa las cifras de EE.UU. y ve la cantidad de personas que están en prisión preventiva, o en la cárcel derechamente, el grueso de esas personas son jóvenes pobres, generalmente de color, inmigrantes. Lo que da cuenta también que no sólo en nuestro país sino que en buena parte del mundo también la justicia tiene un sesgo de clase y social importante y que cuesta mucho más perseguir a una persona con recurso y con dinero”.

El fiscal fue consultado además por la frase de “no tenerle miedo a los poderosos” que, según ha aparecido en artículos de prensa, él atribuye a su padre.

Mi padre tuvo mucha influencia (…) Cuando él falleció me tocó dar el discurso fúnebre y había mucha gente de la Fiscalía que estuvo presente en ese discurso. Esto pasó hace cinco años, no es algo actual. En ese discurso yo dije que lo que más rescataba como legado de mi papá era no haberle tenido nunca miedo a los poderosos”, contó. 

“Era una frase que en ese momento no tenía una gran connotación. Claro, después con las investigaciones que nos ha tocado llevar adelante, esa frase ha sido recordada y se le da una connotación mayor. Pero me parece que tiene que ver más con la historia personal que cada uno tiene”, agregó el fiscal.

Ausencia de “alarmas”

En cuanto a las investigaciones por presuntas estafas piramidales, Gajardo cuestionó la ausencia de alarmas desde organismos fiscalizadores del Estado.

“Es difícil evitar que se produzcan delitos de estafa, pero lo que nos llama la atención es que no hubiera habido algún tipo de alerta previa de organismos fiscalizadores que hubieran permitido alertar con mayor anticipación de la ocurrencia de estos hechos. Nos parece sensato que se revise la legislación y la manera en que está estructurada nuestra capacidad fiscalizadora de organismos administrativos”, aludiendo, según dijo, a “alguna superintendencia”. 

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