En una entrevista realizada dentro del marco de la cumbre de la Alianza del Pacifico hecha en la ciudad de Puerto Varas, en la región de Los Lagos, la Presidenta Michelle Bachelet conversó con el diario El País acerca de los efectos que ha tenido la globalización en el aumento de la desigualdad y la universalidad de la crisis en la política.

Si bien la Alianza del Pacífico fue creada durante el gobierno de Sebastián Piñera, la Mandataria indica que los valores de democracia, derechos humanos, inclusión y el de una economía abierta son independientes del ala política. En Chile existen 17 millones de personas y de acuerdo a la Presidenta, no se puede depender del mercado interno, sino que es necesario generar acuerdos con otros países. “Hemos salido al mundo, tenemos acuerdos con países que representan el 80% del PIB mundial” indicó.

Confiesa a su vez, que durante su campaña le preocupaba el que la Alianza fuese vista como un movimiento ideológico que daba la espalda al resto de la región, sin embargo, notó en su primera reunión en México que la AP “es un acuerdo comercial con movimiento libre de personas, de productos, muy pragmático”.

Al responder acerca de si cree que Argentina, Brasil, Venezuela harán un giro hacia el libre comercio, la Jefa de Estado dijo que “Chile tenía una experiencia distinta, creía y cree que la salida al exterior es muy importante y el proteccionismo no es la solución. Pero entendemos que podemos encontrar puntos en común con Mercosur. Hay muchos países observadores que quieren ser miembros de la Alianza pero tienen que aceptar las reglas.”  

En relación a la baja popularidad que afecta a los políticos de la región, la Mandataria señaló que a su parecer la crisis de la política es universal. Para ella, la democracia representativa por sí sola ya no da respuesta a los anhelos de la gente de ser parte constructora de la sociedad. “Por eso nosotros en Chile estamos haciendo un proyecto constituyente desde abajo hacia arriba” dijo a El País.

Agregó que “la desconfianza es con la política, pero también con el mundo empresarial, con las instituciones religiosas. Hay un cuestionamiento a la élite. Las élites latinoamericanas tienen que remirarse, re-cuestionarse qué estamos haciendo y reinventarse para seguir jugando el rol que corresponde a los partidos políticos, la única organización que puede ofrecer a una nación una idea colectiva. Necesitamos una política cercana, limpia, transparente, preocupada por las personas”.

Con respecto al giro hacia el liberalismo y los efectos del libre comercio en Sudamérica, la Presidenta dijo que “Chile siempre ha creído en el libre comercio, lo hemos defendido con fuerza, siempre explicamos por qué para Chile esto ha sido positivo y no negativo”. Y para aquellos que consideran que el libre comercio ha traído desigualdad, salarios más bajos y menos derechos para los trabajadores, explicó que al menos en el caso de Chile eso no se ha dado. “Nosotros hemos firmado algunos que nos exigen mucho en términos de estándares laborales o medioambientales. Para Chile implicó mejorar, por ejemplo para entrar en la OCDE, en temas también de paraísos fiscales” expresó Bachelet.

Comenta que si bien la globalización ha incrementado las desigualdades, “no va a desaparecer porque no nos guste”. Las personas están conectadas, los desafíos no pueden ser resueltos por los países solos. El ascenso de Trump y el Brexit, sons un llamado de atención para que el libre comercio se use para políticas de desarrollo y para no dejar a nadie fuera del progreso.

La lucha por la justicia social, por sociedades más integradas, más solidarias, más justas, siempre tiene sentido y va a encontrar su lugar” finaliza.

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