Por Tomás Martínez

Una reacción en cadena fue la que el lunes por la mañana vino desde el entorno de Sebastián Piñera, tras la declaración que el viernes emitió Ricardo Lagos, en la que aseguró que no se restará del desafío presidencial.

A primera hora, en Tele13 Radio, el ex ministro del Interior de su gobierno, Andrés Chadwick, planteó que "no sabemos qué piensa el ex Presidente Lagos; él habla de continuidad, pero Jorge Burgos, que es muy cercano a él, pone el dilema y plantea el cambio de rumbo. La pregunta es obvia, ¿qué representa lagos? ¿Cambio de continuidad o cambio de rumbo?".

De paso, acotó: "Si Lagos dice que quiere un cambio rumbo puede tener una mayor recepción ciudadana, pero tendrá un conflicto mucho más grande en la Nueva Mayoría".

El planteamiento del ex jefe de gabinete y brazo derecho de Piñera apuntaba a potenciar uno de los dilemas que tendrá Lagos en su ruta para volver a La Moneda: el flanco izquierdo, especialmente su relación con el PC, desde donde provienen las críticas más duras a su anterior administración.

El propio Lagos, en su declaración del viernes, se había hecho cargo de ello, con un gesto al mundo de la izquierda, al plantear que “el gran desafío es dar continuidad y mejorar las reformas que el país ha impulsado, haciéndose cargo de las dificultades que han existido”.

Pese a ello, los elogios de la derecha a la obra del ex Presidente apuntan a irritar al mundo representado por el Partido Comunista, la izquierda extraparlamentaria y los ex dirigentes estudiantiles, quienes ven a Lagos como un candidato de la elite y que conversa con posturas más conservadoras que las reformas impulsadas por el gobierno de Michelle Bachelet.

Conscientes de ello en el piñerismo, son varios los que han salido a poner el tema en discusión. No sólo Chadwick, sino el propio Piñera, quien el domingo en La Tercera legitimó la opción de su eventual contendor: “Le tengo aprecio y respeto al Presidente Lagos”, planteó, y añadió que “siempre prefiero competir con buenos y candidatos y no con malos candidato”, y que “sería un estímulo más que un disuasivo” una contienda contra él.

Ya en febrero de este año Piñera había dado luces de su diagnóstico, cuando en la revista Capital sostuvo que “el partido con Lagos sería un clásico”.

La señal más explícita en este contexto, en todo caso, la envió este lunes el ex ministro Joaquín Lavín. “Chile puede estar tranquilo (…) Cualquiera de los que gane va a enmendar el rumbo”, dijo el candidato a alcalde por Las Condes, quien agregó que "por supuesto yo estoy con Sebastián Piñera, creo que lo haría mucho mejor, pero en cualquiera de los dos casos, con Piñera o con Lagos, siento que Chile va a enmendar el rumbo de lo que ha pasado".

Fomentar diferencias con el PC

Antes de salir a la cancha ya se juegan las primeras cartas, y la idea de fomentar las diferencias entre Lagos y el PC (desde donde han dicho que el suyo fue el "más neoliberal" de los gobiernos concertacionistas) es parte de la estrategia de ChileVamos.

La apuesta, dicen en la oposición, busca trasladar la definición al centro político, donde Piñera -según la base de datos de la encuesta CEP- tiene un 48,9% de respaldo ante un 30% de Lagos, mientras que en la muestra de izquierda y centroizquierda el ex mandatario socialista ostenta un 49,4% ante un 21,4% de Piñera.

El electorado de izquierda tampoco lo va a conquistar Piñera, pero por lo menos le quita una base de apoyo a Lagos y obliga a que la elección presidencial se dé en el centro político, donde los votos de la izquierda no van a estar con Lagos, no desequilibran la correlación de fuerza que pueda haber entre Piñera y Lagos”, sostiene el decano de Ciencia Política de la Universidad Central, Marco Moreno. Y recalca: “Al llevar a Lagos hacia el centro le sacas todo el apoyo de izquierda”.

Un ex ministro de Piñera, en cambio, plantea derechamente que a su juicio Lagos no es un candidato potente, mientras otro miembro de su administración asegura que los elogios al ex Mandatario no son casuales, ya que saben que es un elemento que genera rechazo en el mundo de la izquierda.

A su turno, el académico de la UDD y militante UDI, Gonzalo Müller, plantea que “una competencia Piñera-Lagos se trataría más de hacia dónde cambia el rumbo y no sobre la continuidad de este Gobierno”.

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