Por Paula Comandari 

Durante la última semana Hacienda ha trabajado de lleno en el diseño de beneficios para salir en respaldo de un segmento de la población que ha quedado fuera de las ayudas que hasta ahora ha entregado el gobierno: la clase media y todas aquellas personas que en los últimos meses han visto caer sus ingresos de manera significativa.

Es un tema que en La Moneda saben que están al debe, y la presión desde RN y en los últimos días desde la UDI -señalando que las ayudas deben venir ya y no cuando el ministerio de Hacienda quiera- tensionaron aún más el ambiente. Por lo mismo el presidente Sebastián Piñera ha debido intervenir en varias reuniones en los últimos días -la última este miércoles- donde se pusieron varias iniciativas sobre la mesa, y se insistió en el punto de que el nuevo anuncio debe ser lo suficientemente contundente para evitar que parlamentarios de gobierno insistan en recurrir a los fondos de pensiones para enfrentar la crisis, algo a lo que el Ejecutivo se resiste.

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Pero la cosa no es tan sencilla: la bancada de RN ya tiene preparado un Plan B por si consideran que la ayuda del gobierno no es suficiente. Este iría por la línea de autorizar un monto -y no un porcentaje-, que sea devuelto por el trabajador por la vía de cotizar un 11% y no el 10% legal, trabajar un año más o devolver el dinero a la cuenta de capitalización individual como un autopréstamo.    

En Palacio, sin embargo, insisten que la idea es encontrar una fórmula que incluya créditos blandos, o sea entregarle a las personas que hayan demostrado una caída importante de sus ingresos, un préstamo con muy buenas condiciones –a tasa cero y con meses de gracia- en la línea de lo que se hizo con los independientes, con recursos que provendrían del paquete de US$ 12 mil millones acordado con la oposición. Y que, contrario a las intenciones del gobierno, ha implicado entregar más recursos de lo que inicialmente habían planeado para protección de ingresos, en desmedro de las medidas de reactivación.

El segundo elemento del nuevo plan de ayuda tiene que ver con encontrar la mejor alternativa para que los chilenos en situaciones complejas puedan, además de recurrir al seguro de cesantía, seguir postergando sus deudas hipotecarias por más de tres meses, que es lo dispuesto hasta ahora por los bancos, y que es el periodo que la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) permite que las instituciones financieras lo hagan sin hacer provisiones.

Por lo mismo, el gobierno negocia con la comisión y los bancos para encontrar una fórmula que permita prorrogar el beneficio por 6 meses, con garantías del Estado, para que el riesgo lo asuma en buena parte el fisco y de esa manera el proceso sea expedito.

Estos dos ejes eran los que en principio iba a anunciar el presidente hoy jueves, pero las cosas se enredaron en las últimas horas, cuando se volvió a plantear la idea de que este nuevo plan, que viene a intensificar el modelo de la clase media protegida, ofrezca no sólo préstamos sino que una parte de subsidio, algo que hasta el martes estaba descartado.

Ahora dicen la intención es sumar un subsidio al arriendo que hoy sólo existe para viviendas cuyo costo de arrendamiento no supera los $220 mil. La idea que se analiza en La Moneda, es subirlo hasta casas o departamentos con arriendos hasta $400 mil, de modo de poder llegar a una población más alta, y que sea una ayuda focalizada en la clase media.

Mientras el ministro Briones presiona para que el anuncio se haga público este viernes, de modo de descomprimir las tensiones, en Palacio aseguran que el mandatario es de la idea de concretarlo el domingo, de manera de dividir el otro anuncio relevante que podría concretarse este viernes: la segunda entrega de ingresos familiares de emergencia que recibirán cerca de 1500 familias.

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