En la semana previa a la primaria presidencial de Chile Vamos de este domingo, en la UDI -sobre todo en el comando de Joaquín Lavín- se conocieron números en los que el exalcalde de Las Condes y el exministro Sebastián Sichel acercaban demasiado sus preferencias ante los comicios.

Luego del último debate televisivo que congregó a los cuatro contrincantes -además de Lavín y Sichel, Mario Desbordes (RN) e Ignacio Briones (Evópoli)-, en la UDI e incluso en parte de RN la sensación era que el triunfo de Sichel podía ser una realidad.

Los desmarques -no solo públicos, sino también en sus respectivas zonas- de algunos parlamentarios, además, en los últimos días, hacían ver que ese escenario era del todo posible. La crisis de la identidad de la derecha, decían, podía agravarse, pues un afuerino, exDC, llegaría a ganar liderazgo.

Desde hace meses, en todo caso, luego de que Evelyn Matthei (UDI) saliera definitivamente de la contienda presidencial, la batalla se preveía justamente entre Lavín y Sichel. Pero siempre Sichel como un eventual segundo lugar. Nunca con los 659.486 votos que obtuvo el expresidente del Banco Estado versus los 420.650 del exedil, quien ni siquiera logró triunfar en su excomuna, Las Condes. Por eso, el resultado terminó siendo una sorpresa.

El pesimismo llegó al comando de Lavín definitivamente la tarde del domingo cuando la Región Metropolitana todavía no era contemplada en el conteo de votos. Ya ni siquiera la capital podía dar vuelta el resultado de Sichel.

Entonces en la UDI suspendieron el punto de prensa que tenían previsto y el presidente del gremialismo, Javier Macaya, se dirigiría inmediatamente al comando de su candidato, ubicado en las oficinas de Apoquindo 3000.

Casi a las 19:45 horas Lavín ya reconocía su derrota en un escueto discurso hacia la prensa. No recibió preguntas. ¿Cómo quedan los partidos tradicionales de la derecha?, era una de las que surgían ahí en las afueras de su comando mientras los dirigentes como Ernesto Silva (UDI, jefe de campaña, exdiputado) y Rodolfo Carter (alcalde de La Florida y vocero de la campaña) se mostraban visiblemente desanimados.

El complejo pie en el que queda la UDI, el partido de Lavín

Apenas Lavín llegó hasta el comando de Sichel, ubicado solo apenas unos metros del suyo, en la calle El Bosque, de nuevo fue consultado sobre su autocrítica o las señales para una centroderecha que ya venía golpeada desde las elecciones de mayo. “A mí lo que me importa es que Sebastián Sichel sea presidente de Chile”, fue lo único que respondió entonces el exalcalde.

El presidente de la UDI luego fue requerido por su mea culpa y dijo: “En este último tiempo nosotros no hemos sido capaces de entender un sentimiento que tiene que ver con rostros nuevos, con el rol que tienen que jugar los independientes”.

Lo cierto es que en la UDI y en sectores de Chile Vamos afirmaban que la directiva de Macaya debía incluso dar un paso al costado.

Consultado por T13.CL, el diputado UDI Ramón Barros señaló: “Javier Macaya tiene que mirar la elección en su región, donde él pretende ser senador, donde fue duplicado el candidato Lavín por Sichel. La UDI tiene que revisar cómo renueva su proyecto. Llevábamos 22 años entre Lavín y Piñera, eso se acabó, Chile despertó y creo que hoy en la noche nuestra gente de centroderecha nos da un mensaje clarísimo: basta de lo mismo”.

Fuera de micrófono, defensores de la gestión de la actual mesa que lidera Macaya, comentaban la noche del domingo, que “no hay nada distinto que pudiese hacer la mesa” para que cambiara el rumbo de la primaria, por lo que no amerita una renuncia del diputado.

El propio Macaya recalcó que el resultado no pasa por haber llevado o no Evelyn Matthei como candidata. “Hoy es fácil ser general después de la batalla y hacer diagnósticos de que si hubiésemos movido esta u otra pieza... hoy lo que corresponde es de verdad ponerse a disposición de lo que requiera el candidato Sebastián Sichel”, respondió.

La alta participación: un respiro para la derecha

Si bien la primaria deja en una incómoda posición a los partidos de la centroderecha -RN, la UDI y Evópoli-, la participación total de la elección de Chile Vamos -1.343.706- le dio un aire al sector, que venía de semanas de un pesimismo absoluto respecto a la cantidad de electores que convocarían.

Algunos decían incluso que era imposible igualar el resultado de 2013, que era 800 mil, pues la debacle electoral de mayo y la baja aprobación ciudadana del gobierno los ha hecho vivir una de las crisis más duras del sector.

Si bien no superaron la participación de 2017, la derecha tampoco experimentó una diferencia sustancial con los electores de Apruebo Dignidad, quienes convocaron a poco más de un millón setecientos mil personas.

“Ellos (Apruebo Dignidad) esperaban que la votación fuera tremendamente amplia para ellos y baja para nosotros y creo que es bastante más equilibrada de lo que nosotros hubiésemos esperado así es que nos declaramos en ese sentido bastante conformes. Le vamos a ganar al Frente Amplio en la segunda vuelta”, señaló el secretario general de RN, Diego Schalper, a T13.CL.

Aunque al menos ese escenario da pie para que la derecha vuelva a posicionarse incluso para una segunda vuelta presidencial, el momento político sigue siendo delicado.

En RN, por ejemplo, Desbordes, entrada la noche, fue sobrepasado por poco más de 100 votos por Briones. El exministro de Defensa, en ese sentido, ocuparía, hasta el cierre de esta edición, el último lugar de las preferencias. Esto, pese a que RN hoy ostenta el título de ser el partido más grande en la Cámara de Diputados.

“Esto es un batatazo de la ciudadanía a los partidos políticos de derecha”, decían la noche del domingo.

“Aquí viene un rebaraje completo de la centroderecha con gente nueva; hay una oportunidad de la centroderecha de nutrir de contenido a este independiente joven, que es Sebastián Sichel, y de hacer un proyecto revitalizador para el sector”, aseguró en tanto el diputado Schalper.

Para Evópoli -el joven partido del bloque- el escenario tampoco fue distinto: Briones obtuvo poco más 130 mil votos, muy por debajo de los que obtuvo Felipe Kast en la primaria de 2017 (218.489). En los días previos en el partido advertían que si sacaban menos votos que en 2017 eso sería un fracaso.

Nueva piedra de tope: la derecha “dura” a la espera de J. A. Kast

“Ahora Chile Vamos es uno solo, partidos, independientes, gente de la calle. Somos una coalición que se prepara para ganar la elección presidencial”. Esas fueron una de las primeras palabras de Sichel desde su comando en medio de las celebraciones, sede a la que llegaron los otros tres contendores de la coalición.

Hasta el cierre de esta edición, en la centroderecha afirmaban que este lunes se reunirían para alinear el discurso conjunto del bloque y la nueva conformación del comando de Sichel. Ya trascendía que Carter, por ejemplo, se distanciará de la candidatura ganadora por falta de representación de sus ideas.

En ese sentido, la duda recaía en cómo se unirá el bloque o bien, si se convocará o no a la derecha dura. Sobre todo en vista de que José Antonio Kast, el candidato presidencial del Partido Republicano para la primera vuelta, ahora tendría el camino “despejado” para conquistar los votos de una derecha alojada en la UDI y en sectores de RN.

Apenas los resultados comenzaron a conocerse, de hecho, el exparlamentario publicó un video en sus redes sociales anunciando que “se viene Kast”.

Eso sí, durante la jornada de elecciones, varios decían en Chile Vamos que el triunfo de Sichel respondía también a los apoyos de Andrés Chadwick -coronel de la UDI y exministro-, del canciller Andrés Allamand (RN) y del propio Sebastián Piñera. “Sichel también conquista a la derecha dura”, afirmaban.

Sí hay coincidencia en que este mismo lunes Sichel debe dar gestos concretos a la derecha, de la que tanto renegó durante la campaña de primarias.

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