“No es que la gente le crea a Piñera o no. La gente tiene cierta expectativa en que las cosas pueden modificarse y que la alternancia es una buena forma de tratar que las personas cumplan lo que prometen”. De esta forma, el ex contralor Ramiro Mendoza explica por qué, a su juicio, el candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, es la mejor opción para un nuevo gobierno.

Mendoza participó en la elaboración del programa de gobierno del abanderado en temas de gestión y modernización del Estado. Está convencido de que las ideas del ex mandatario “son todas realistas”. Y aunque respalda su opción, aclara que no se siente de un color político en específico: “Creo que soy un neoliberal conservador de derecha e izquierda. Porque hay cosas que admiro de la construcción épica de la izquierda y de la derecha, admiro la capacidad de emprendimiento y desarrollo”.

-Hay quienes plantean que Piñera no tiene un proyecto político, sino un conjunto de medidas para mejorar la gestión económica y la eficacia estatal

-Es la crítica que se le hace a la derecha, que la derecha siempre está inmersa en el pragmatismo y no en el ideologismo.

-¿Comparte esa crítica?

-La derecha ha tenido siempre una incapacidad de poder articular lo que hoy llaman un relato, que sea una posibilidad compartida de un proyecto épico. Porque la derecha tiene una relación muy directa con las cosas concretas: que la economía funcione adecuadamente, que los trabajadores rindan al máximo y sin eso no logramos medirnos entre nosotros o no logramos medir la función pública. Y todos estos discursos épicos son trayectorias de un fracaso. Entonces (el discurso de Piñera) está pensando en satisfacer a la persona y ayudar a una igualdad de oportunidades de verdad.

La derecha ha tenido siempre una incapacidad de poder articular lo que hoy llaman un relato, que sea una posibilidad compartida de un proyecto épico
Ramiro Mendoza

-¿Se siente más cómodo en el mundo de la derecha que de la izquierda?

-Nunca me he etiquetado mucho. A lo mejor, pájaros como yo somos medio raros porque creemos en cosas que para algunos son de la centroizquierda y para otros son una bandera de la derecha. Pero creo que soy extraordinariamente liberal, porque creo que las personas son las que tienen que tener la oportunidad real de materializar sus intereses de modo libre.

-¿Está a favor del matrimonio igualitario y la adopción homoparental?

-Cada sociedad es testigo de su momento.

-¿Pero tiene una opinión personal?

-Tengo una vocación heterosexual definida, pero en el ejercicio de la libertad de quienes tengan opciones diferentes, creo en que puedan ejercer esa opción en un ordenamiento que no los castigue,  pero también que no los facilite. Que no se trate de subsidiar ese tipo de conducta, sino de respetarla.

-¿Eso es estar a favor o en contra del matrimonio igualitario?

-Ellos tienen derecho a ejercer su relación de pareja en los términos en que la sociedad esté dispuesta a aceptarlo. Es una definición que debe ejercer la ciudadanía en el Parlamento.

-¿Pero cree que un gobierno de Piñera debería impulsar esos proyectos?

-Es impensable que un próximo gobierno no se siente a abordar esa situación a través de los conductos jurídicos. Un gobierno no puede dejar de abordar temas como el matrimonio igualitario o la adopción homoparental. No puede sacarlo de la agenda u ocultarlo si se ha dado la inquietud espontáneamente en la sociedad. Y esa espontaneidad es la que cada gobierno debe evaluar cómo abordarlo.

-En el programa de Piñera no hay nada al respecto.

-Porque estamos conscientes de que eso existe, pero no necesariamente un gobierno debe tomar posición.

-¿Por qué no?

-Nosotros estamos preocupados de las personas y sus intereses. Queremos facilitar a la persona el mejor modo de desarrollarse. Si en ese desarrollo salen estos temas, habrá que abordarlo, pero distinto es que yo ponga mi carga ideológica y utilice todo el peso del Estado para servir de plataforma a una determinada forma de vida.

Grasa del Estado: “La expresión puede ser malinterpretada”

-Piñera afirmó que su programa de gobierno se podría financiar, en gran parte, eliminando “la grasa del Estado”. ¿Lo comparte?

-Son impresiones complejas porque la grasa del Estado no son los funcionarios públicos, sino el mal funcionamiento del Estado, la multiciplidad de trámites y el uso descoordinado de las atribuciones.

-No se entendió muy bien entonces, porque Alejandro Guillier comenzó a advertir que con Piñera se iniciará una persecución a los funcionarios. ¿Fue un error que Piñera lo planteara así?

-La expresión puede ser malinterpretada entre quienes pueden sentirse revisados y podrían montar una barrera para impedir esa revisión. (Los dichos de Guillier) me preocupan porque la grasa del Estado, en concepto de administración, se refiere a las ineficiencias en gestión del gasto público.

No es sano que el Presidente se aplique una norma de reelección. Y no estoy convencido de que la reelección sea un buen camino
Ramiro Mendoza

-Se dice que la opción de Piñera es proyectar el gobierno a ocho años. ¿Es posible?

-Me sorprende este debate de proyección de los gobiernos. Los presidentes siempre han establecido proyectos pensando en el largo plazo. Hacer un hospital en Chile son 7 u 8 años, entonces es muy factible que quien concurra a inaugurar un hospital no sea quien generó su ejecución. Uno echa de menos que los presidentes sean gentiles con sus antecesores. Cuando un Presidente inaugura algo debiese tener la entereza gentil de buscar al gestor inicial.

-Sebastián Piñera y Michelle Bachelet se han enfrentado bastante por eso.

-Eso es lo que me sorprende un poco. Sería sano que un Presidente, cuando asuma, tenga capacidad de reconocer los aportes anteriores.

-En el programa de Piñera se plantea la reelección inmediata. ¿Sería positivo concretarlo en la próxima administración?

-No. No es sano que el Presidente se aplique una norma de reelección. Y no estoy convencido de que la reelección sea un buen camino.

-¿Por qué?

-Si se instala un sistema de reelección, sin una serie de correlatos prohibitivos de gestión presupuestaria en el año de esa elección, estoy pavimentando una forma de influencia o conflicto de interés en la toma de decisión de ese incumbente.

-¿Ve a Sebastián Piñera gobernando con ideas de centro o de derecha?

-Sebastián Piñera es bastante libre de ataduras ideológicas.

-En el debate de los últimos días se ha vuelto a instalar el futuro del penal de Punta Peuco. ¿Hay que cerrarlo?

-Hay una cierta racionalidad en tener a esos presos en un régimen carcelario concreto, fuera del régimen carcelario común. Y están igual de presos, cumplen el reglamente carcelario, tienen sus visitas reguladas, entonces, el tema no es Punta Peuco, sino definir cuál va a ser el tratamiento de las personas seniles al interior de las cárceles chilenas o con enfermedades graves. Y no pienso en Punta Peuco, sino, en cuánta gente mayor tenemos en las cárceles.

 “Si el Presidente llama, dicen que no se puede decir que no”

-En su última cuenta pública como contralor, usted hizo un llamado a regular el uso de información privilegiada de quienes entran a la función pública. ¿Siente que el programa de gobierno de Piñera se hizo cargo de esa inquietud?

-Completamente. Se va a alentar una ley que promueva estas zonas de enfriamiento y cuidado de información relevante con la que cuentan personas que estuvieron en la función pública. Ahora, estos períodos de enfriamiento son bien odiosos también porque afectan profesionalmente. Tienes las competencias, el conocimiento, pero te dicen que te quedes ‘un dos tres, momia es’. En otras partes eso se ha solucionado generando un pago hasta que se produce ese enfriamiento.

-¿Está disponible para volver al Estado, si Piñera se lo pide?

-Dicen que la regla de la indisponibilidad dura hasta que a uno lo llaman por teléfono. Tengo la idea de que mi colaboración es más eficiente desde la universidad o del CEP.

¿No tiene ganas? Algunos lo ven como ministro de Justicia.

-Sí, por eso te digo. No quiero ser inconsistente y decirte hoy: ‘no, bajo ningún motivo’ si el 10 de marzo estoy firmando algo.  Hoy no tengo ningún interés, pero estoy consciente de que si el Presidente llama, muchos dicen que no se puede decir que no.

-¿No sería complejo aceptar un cargo, tomando en cuenta que vendría de vínculos en el directorio de CMPC, Consorcio o Clínica Las Condes?

-Sí, también lo tengo presente, pero siento que nos hemos puesto barreras. Cuando entré a la Contraloría me criticaron por venir del sector privado y que podía tener conflicto de interés. Y claro, he trabajado toda mi vida, no vengo de Marte, entonces, puedo tener conflictos de interés, pero cuando se aparezcan los voy a dejar muy expresados para no intervenir. Y la única forma que tengo para cumplir esto, es levantar una agenda pública. Y por eso se levantó una agenda pública en 2007 con la ley de transparencia, ley de lobby.

-Por ejemplo, ¿qué pasa si el gobierno debe defender a la ciudadanía frente a algún conflicto con CMPC y se le pide encabezar esa acción? Usted habrá sido parte de ese directorio.

-Y habría un conflicto de interés del que tendría que inhabilitarme, pero eso no significa que castre todo el marco potestativo.

-¿En el programa de gobierno eso no está regulado?

 No, está regulado lo de las salidas, pero tengo mis dudas de regular eso. Porque es distinto que postule al cargo de Fiscal Nacional Económico. Algo así, no solo sería cuestionable, sino que sería un soberano estúpido. Entonces, depende del rol.

-Hay sectores que cuestionaron que usted entrara al equipo de Piñera porque plantean que debió haber mantenido su rol neutral como ex contralor.

-Claro. No sabía que el rol de contralor tenía efectos permanentes. Es como un cargo vitalicio. Es una versión muy temerosa respecto a sus propias debilidades o muy grandiosa respecto de mis atribuciones. ¡Está mal por todos lados!

Publicidad