Durante los últimos días, varios estudiantes de enseñanza básica de un colegio de Victoria, Región de la Araucanía, comenzaron a presentar un síntoma que llamó rápidamente la atención de sus familias: un marcado enrojecimiento en las mejillas acompañado de erupciones en distintas zonas del cuerpo. Lo que inicialmente parecía un cuadro aislado terminó convirtiéndose en un brote de eritema infeccioso, una infección viral más conocida como quinta enfermedad o enfermedad de la cachetada/bofetada.
La situación quedó al descubierto luego de que los contagios dejaran de concentrarse en un solo curso y comenzaran a aparecer en otros niveles del establecimiento. Según los antecedentes recopilados, más de una decena de alumnos han presentado síntomas compatibles con el cuadro, lo que llevó al colegio a coordinar acciones preventivas junto a los equipos de salud locales.
Un virus frecuente en la infancia, pero poco conocido por los apoderados
Pese a la preocupación que generan los contagios en el entorno escolar, especialistas recuerdan que el eritema infeccioso es una enfermedad causada por el parvovirus B19 y que afecta principalmente a niños en edad escolar.
Su manifestación más reconocible es el intenso color rojizo que aparece en las mejillas, característica que le ha valido el nombre popular de enfermedad de la "mejilla abofeteada". A esto pueden sumarse manchas en brazos, piernas o tronco, además de fiebre baja, congestión nasal, dolor de cabeza y malestar general.
Uno de los aspectos que dificulta contener su propagación es que el virus suele transmitirse antes de que aparezcan los síntomas visibles. Por esa razón, cuando las erupciones son evidentes, muchos pacientes ya han superado la etapa de mayor contagio.
Los primeros diagnósticos surgieron en un segundo básico
La investigación de los casos permitió establecer que los primeros contagios fueron detectados en un curso de segundo año básico, donde cerca de diez estudiantes desarrollaron síntomas similares. Posteriormente, se identificaron situaciones equivalentes en alumnos de cuarto y quinto básico.
Los menores fueron evaluados en distintos centros asistenciales de la comuna, instancia en la que se confirmó la presencia de eritema infeccioso.
El director del establecimiento, Juan Córdova, explicó que los diagnósticos fueron corroborados por profesionales de la salud y precisó que varios de los estudiantes afectados ya no se encontraban en fase contagiosa cuando aparecieron las señales más visibles de la enfermedad.
Aunque el brote obligó a reforzar los protocolos sanitarios, hasta ahora no se ha considerado suspender las actividades académicas.
Entre las medidas adoptadas destacan la ventilación permanente de salas de clases, la sanitización de espacios compartidos, el fortalecimiento del lavado frecuente de manos y el seguimiento de posibles nuevos casos dentro de la comunidad escolar.
¿Cuánto dura la quinta enfermedad y cuándo requiere atención médica?
Aunque la mayoría de los casos se registra en niños en edad escolar, desde Clínica Alemana advierten que adolescentes y adultos también pueden contraer el virus. En estos grupos, los síntomas suelen ser más intensos y pueden generar cuadros de mayor malestar que los observados habitualmente en menores.
El signo más característico de la enfermedad, el intenso enrojecimiento de las mejillas, puede extenderse por más de una semana e incluso, después de comenzar a desaparecer, las manchas pueden reaparecer temporalmente cuando la piel se expone al sol, al calor o a cambios bruscos de temperatura.
Además del rostro, las erupciones pueden extenderse al tronco, brazos y piernas, aunque generalmente no afectan las palmas de las manos ni las plantas de los pies.
Pese a la preocupación que generan los brotes en establecimientos educacionales, el eritema infeccioso suele ser una enfermedad leve y autolimitada, es decir, desaparece sin necesidad de tratamientos específicos. Sin embargo, la intensidad de los síntomas y la duración del cuadro pueden variar según la edad y las condiciones de salud de cada persona.
Por esta razón, los equipos de salud recomiendan que padres, madres y cuidadores consulten con un profesional si los menores presentan enrojecimiento facial acompañado de fiebre, síntomas respiratorios o cualquier otra manifestación que genere dudas sobre su estado de salud.