"Fue demasiada ilógica". Así comenzó relantando el senador Iván Moreira la huelga de hambre que realizó como medida presión y protesta por la detención de Augusto Pinochet en Londres en 1998. 

"No la debería haber hecho (...) Yo pensé que lo estaba haciendo rebien y solo duró cinco días", confesó el parlamento junto a Francisca García Huidobro y Maly Jorquiera en Sigamos de Largo. 

El lugar físico de su protesta fue en su oficina en un departamento en la comuna de La Cisterna y un gran error que cometió fue no percatarse que en el primer piso del edificio olvidó que había una fuente de soda donde la especialdiad era el pollo asado

"Toda la noche estaba con el olor a pollo y yo con un hambre terrible. Me duró la huelga de hambre cinco días donde tomaba solo agua", dijo entre risa. 

Por otra parte, Moreira reveló que durante su protesta llamó al presidente de la UDI, a Pablo Longueira y a Jovino Novoa esperando recibir algún tipo de apoyo pero reconoció que "le prestó ropa". 

De ahí, el senador comenzó a inquietarse por la magnitud de su decisión y la difusión que tuvo. "Me vino la desesperación. No por la comida sino por lo que había trascendido y llamé a Joaquín Lavín", indicó. 

"Lo tuve que llamar para decirle cómo arreglo esto, si esta huelga tengo que terminarla rapido. No puedo seguir con esto (...) Y el vino y me dio una salida honorable" reconoció Moreira quien en un punto de prensa en esos años dio por finalizada su mediática protesta. 

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