Son el único pueblo indígena de Escandinavia y el que está más al norte de toda Europa.

Los sami (también conocidos como lapones) viven en el círculo polar ártico, donde en invierno hay solo dos horas de luz y en verano solo dos de oscuridad.

Por muchos siglos las tradiciones espirituales de los sami se mantuvieron escondidas debido a la persecución cristiana y la hostilidad del gobierno noruego.

Pero ahora las nuevas generaciones han revivido las viejas costumbres.

El periodista de la BBC Peter Curran, del programa de radio Heart and Soul (Corazón y alma), visitó Finnmark, en el noreste de Noruega, donde habitan muchos de los sami.

Curran entrevistó a varios de ellos para averiguar cómo mantienen vivas las costumbres ancestrales de su pueblo.

Muchos aún realizan las mismas actividades que sus antepasados: los que habitan al lado del mar viven de la pesca y los que viven tierra adentro viven del pastoreo de renos.

Pero el cambio climático golpea a todos. No solo porque afecta su subsistencia.

También es un duro golpe espiritual: para este pueblo la tierra, el mar, los animales y las plantas son sagrados.

Creencias

Los sami modernos mantienen la creencia tradicional en el panteísmo, en el animismo y en el chamanismo.

"Estamos reodeados de dioses y deidades. Los encontramos en la tierra, en el cielo, en el mar, en las montañas, y en particular en rocas y en árboles", explica Bode Olsen, quien se autodefinde como "un sami del mar".

"Los sami creemos que cuando morimos no viajamos a ningún lado. Simplemente nos movemos a una dimensión paralela debajo nuestro. Allí están los muertos".

"Así que cuando caminas, ya sea para adelante o para atrás, tienes como una contraparte espiritual debajo de ti, conectada a tus pies."

"Y si ves un pez en el mar sabrás que tiene una contraparte en el cielo en la forma de un pájaro", cuenta.

Los sami tenían chamanes que según sus creencias podían moverse entre el mundo de los vivos y los muertos, llevando mensajes, comunicándose con los espíritus de la naturaleza y sanando.

Pero con la llegada de los cristianos en el siglo XVII empezaron a ser perseguidos.

"Hoy hay una nueva forma de chamanismo y han surgido nuevos sanadores" , cuenta Olsen.

El regreso de los cantos sagrados

Otra cosa que corrió riesgo de desaparecer con las persecuciones cristianas fue la música tradicional sami.

Se trata de un canto especial llamado Yoik.

El gobierno noruego lo prohibió en siglos pasados y confiscó los instrumentos musicales de los sami.

Incluso quemaron los sombreros tradicionales de las mujeres sami por temor a que tuvieran espíritus malvados.

Hoy el Yoik ha resurgido y ha adquirido un nuevo valor como símbolo cultural.

Muchos sami tienen su propia melodía, un canto que los identifica.

El Yoik también es considerado un modo de expresar la relación con la naturaleza.

En 2014 esta forma especial de canto se hizo popular a nivel más masivo cuando el cantante Jon Henrik Fjällgren -nacido en Colombia y adoptado por una familia sami- ganó la edición sueca del concurso Got Talent.

También la película animada de Disney "Frozen" incluyó una canción sami entre su popular banda sonora.

Viejas tradiciones, nuevas caras

"Cuando uno piensa en un pastor de renos quizás te venga la imagen de la cara de un hombre marcada por el viento y el frío, que parece más viejo de los que es", dice Curran, que revela cómo las cosas han cambiado.

El periodista entrevistó a Elle Márjá Eira, una joven pastora de renos que además es música y documentalista.

"Ser pastora de renos es lo mejor del mundo", afirma Eira. "Siempre me estoy moviendo, no solo con la manada sino como artista".

"Cada vez que me cruzo con lugares en donde se prendieron fogatas sagradas siento una conexión con mis antepasados", cuenta.

En muchos países nórdicos los sami son los únicos autorizados a pastorear renos.

"Hemos sobrevividos miles de años aquí gracias a los renos. Tenemos un respeto enorme por el reno. Los usamos para hacer ropa, para hacer arte", dice Eira.

En esta región también funciona la única "policía de renos" del mundo, una fuerza creada recientemente por las autoridades noruegas para prevenir los conflictos entre pastores.

Cambio climático

¿Cómo está afectando la espiritualidad de este pueblo tan apegado y dependiente de la naturaleza el cambio climático?

"Para nuestro trabajo el clima decide todo: cómo podemos pastorear a los renos, si tendrán suficiente comida. Es difícil estar en paz con todas las cosas extrañas que están pasando", señala Eira sobre los cambios de temperatura bruscos que se viven.

"Fue la primera vez que vi un arcoiris en pleno enero", se asombra.

"Es muy raro lo que está pasando y me da un poco de miedo", confiesa la joven.

¿Y cómo es vivir en un lugar en el que solo hay dos horas de luz solar en el invierno?

Un guía sami le dijo a Curran que "cuando es oscuro todo el día y toda la noche durante el invierno, la gente tiene que prender su luz interna para poder sobrevivir".

Sin embargo según Eira esa es sola "una imagen romántica" que existe de los sami.

"Aquí hay muchos temas, muchos problemas y la vida puede ser muy difícil. Es un trabajo duro ser pastor de renos, no solo desde lo físico sino desde los psicológico", admite.

"Hay muchos jóvenes pastores que sufren y muchos se suicidan", lamenta.

A pesar de estas dificultades y del clima extremo los sami han podido sobrevivir gracias a su relación especial con la naturaleza.

"Los sami hemos estado acá desde el primer momento, apenas fue posible caminar sobre tierra seca en el norte de Europa, hace 12.000 años", afirma Olsen.

"Ha sido una presencia permanente, lo que no es algo común de ver", dice orgulloso.

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