Imagina a una joven mujer que comienza una obra de teatro parándose desnuda sobre el escenario.

Es difícil imaginar que esto ocurra en la conservadora India pero para la dramaturga y actriz Mallika Taneja su cuerpo es la herramienta más poderosa en su lucha por la igualdad de género.

Taneja le contó a Ayeshea Perera, periodista de la BBC, cuál es su motivación.

"La primera vez que actué desnuda en un espacio verdaderamente público fue muy divertido.

"Había un camarógrafo y si miras lo que filmó verás que hay un sacudón cuando se prenden las luces porque él literalmente se cayó del shock. Otra persona en la audiencia gritó '¡Aiyo!'", recuerda Taneja, riendo.

Pero aunque ese aspecto de la obra es de lo que más se habla, esta mujer de 33 años asegura que la desnudez no es el tema central.

La obra Thoda Dhysan Se ("Ten un poco de cuidado") busca cuestionar la creencia de que la violencia sexual tiene relación con cómo está vestida una mujer.

Su obra también es una expresión de algo que motiva mucho de su trabajo: el impacto que puede tener un solo cuerpo ante cualquier situación.

"¿Qué se requiere para dispersar un grupo? Una sola persona que está en desacuerdo".

"Por ejemplo, si un grupo de personas corre en una dirección, alcanza con que una sola persona corra en la dirección opuesta para interrumpir el flujo", señala.

Taneja cree que el comienzo de su espectáculo, en el que se para desnuda y mira a su audiencia durante ocho minutos, es un ejemplo de esto.

Silencio

Asegura que en todas las representaciones que hizo a lo largo de estos últimos cuatro años, esos primeros minutos siempre han generado un silencio absoluto "que llena la sala".

En ese momento, cuenta, mientras observa a su audiencia, ella siente que aunque ellos son muchos más en número, su cuerpo es el más poderoso en ese espacio. Pero también es el más vulnerable.

"Como mujer encuentro todo el concepto fascinante. ¿Qué tienen nuestros cuerpos que causa tanto temor, que siempre deben estar escondidos y regulados?", pregunta.

Taneja es muy estricta sobre la prohibición de usar teléfonos celulares y otros equipos de grabación dentro de la sala. Es notable que en los cuatro años que lleva realizando su monólogo nunca ha surgido una imagen o video de ella desnuda.

A medida que avanza la obra, la actriz se va poniendo más y más ropa. En un momento incluso usa un casco, siempre explicando a su audiencia que tiene que tener "un poco de cuidado".

"Tener un poco de cuidado" es una frase que si bien muchas veces se usa con preocupación, también es una forma sutil de humillar a las víctimas en casos de violencia sexual.

A las mujeres se les suele preguntar por qué salieron tan tarde a la noche, por qué estaban solas con hombres, por qué estaban vestidas de cierta forma. Constantemente se les dice que si algo les pasa, ellas son en parte responsables, porque tendrían que haber tenido "un poco de cuidado".

Es esta actitud la que Taneja busca cambiar usando su propio cuerpo.

No

"Para las mujeres es fácil identificarse con la obra pero lo que es importante es que los hombres dicen que para ellos es una revelación. Algunos dicen que después de ver el monólogo se sienten horribles por ser hombres pero ese no es el objetivo, no busco que se sientan mal sino que se empiece a hablar del tema", afirma.

Su preferencia por actuar sola se inspira en su vida real: ella no está casada, vive sola y se mantiene a sí misma.

Este tipo de independencia femenina no es tan inusual como lo fue en el pasado en India, pero está lejos de ser la norma. Muchas mujeres solteras están obligadas a seguir viviendo con sus padres si no se casan.

"Tenemos el poder de decir que no", dice Taneja, aunque reconoce que para algunas mujeres es más fácil que para otras.

"Si nosotras no decimos que no a las cosas que nos pasan, ¿quién lo hará?", plantea.

La dramaturga cree que "si una mujer dice que no, aunque sea una vez, ya habrá hecho un aporte a la igualdad de géneros".

Para ella, aunque los movimientos masivos son importantes para crear conciencia, el cambio solo ocurre cuando el individuo decide tomar posición.

Eso pasó en 2012, tras un horripilante caso de violación grupal en Delhi que llevó a cientos de miles de mujeres a salir a las calles a protestar. Ese enojo llevó a la sanción de leyes más estrictas para casos de violación y a un cambio en la forma en la que se habla y se reportan estos delitos.

La obra de Taneja surgió como consecuencia de su enojo por otro caso similar que ocurrió un año más tarde, en Mumbai, cuando una periodista gráfica fue violada por un grupo de hombres mientras realizaba su trabajo.

"¿Para qué luchamos? Por nuestros cuerpos y todo lo que llevan", afirma.

La actriz reconoce que no siempre le resulta fácil pararse desnuda frente a una audiencia.

"A veces no me siento bien. A veces estoy indispuesta. Pero igual tengo que salir, pararme derecha y hacerlo", dice.

"Es mi cuerpo y me rehúso a perder el control sobre él".

 

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