Netflix no siempre fue una plataforma de streaming. Tuvo unos inicios humildes, como la mayoría de las ideas brillantes que terminan convirtiéndose en un imperio.

Además, aunque la compañía está valorada hoy en US$125.000 millones y tiene 150 millones de suscriptores en todo el mundo, en su caso esa transformación fue muy lenta.

En la década de los 90, cuando el negocio arrancaba, Netflix se dedicaba en realidad a alquilar películas por correo.

La empresa fue fundada por Marc Randolph y su compañero de universidad Reed Hastings.

Pero justo cuando Netflix despegaba, con Randolph como director ejecutivo, Hastings tuvo que decirle a su amigo una cruda verdad: no estaba hecho para dirigir una corporación gigante.

Así que le pidió que dimitiera.

"Cuando alguien te dice cuáles son tus fallas, es muy fácil ponerse a la defensiva", le explica Randolph a BBC.

Afortunadamente para la compañía su CEO se paró a reflexionar.

"Me preguntaba: ¿soy yo la persona correcta para liderar esta empresa? ¿tengo las habilidades que vamos a necesitar?".

"Reed estaba preocupado. Le inquietaba mi juicio. Veía mi incapacidad para tomar decisiones difíciles, mi incapacidad de pensar estratégicamente hacia dónde debía ir la compañía".

Se dio cuenta de que lo que en realidad disfrutaba haciendo, y para lo que en realidad era bueno, era ayudar a las empresas en sus etapas iniciales.

"Las habilidades que te ayudan a hacer despegar a una empresa son distintas de las que necesitas para llevarla adelante a medida que se hace más grande y cambia su tamaño", explica.

"Pudieron hacerte exitoso en un momento, pero pueden no ser las aptitudes para llevar la empresa al próximo nivel".

Hastings lo sabía y a Randolph le llevó un poco más de tiempo aceptarlo.

"Tengo algunas de las destrezas necesarias para poner en funcionamiento una compañía nueva. Tengo esta predisposición a la acción. No lo pienso demasiado", explica.

"Nosotros dijimos: vamos a averiguar rápidamente si nuestras suposiciones son correctas", dice, recordando los inicios de Netflix.

Reconocer cuándo hay que quitarse de en medio es esencial para ser un buen presidente ejecutivo de una start-up.

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