Cuando de vida extraterrestre se trata, Marte ha dominado las investigaciones científicas.

No en vano "marciano" es usualmente empleado como sinónimo de "alienígena".

Los científicos también han explorado las lunas de Saturno Titán y Encélado, y los satélites naturales Europa, Ganímedes y Calisto de Júpiter, entre otros lugares lejanos, siempre con la esperanza de encontrar vida.

Un estudio publicado el viernes pasado en la revista Astrobiology sugiere que el mejor lugar para buscar vida extraterrestre es en el planeta más cercano a la Tierra: Venus.

En otras palabras, los marcianos serían en verdad venusinos.

"La capa más baja de nubes de Venus (47,5 a 50,5?kilómetros) es un objetivo excepcional para la exploración debido a las condiciones favorables para la vida microbiana", dice la investigación liderada por Sanjay Limaye de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos.

Si bien este planeta es hoy en día el más caliente del Sistema Solar, algunos estudios sugieren que durante 2.000 millones de años tuvo un clima habitable con agua líquida en su superficie.

"Eso es mucho más tiempo que lo que se cree que ocurrió en Marte", afirma Limaye en un comunicado de la universidad, agregando: "Venus ha tenido tiempo de sobra para permitir la evolución de vida por sí mismo".

De hecho, la teoría de la habitabilidad de Venus no es nueva.

Una bola venusina

En el estudio, el equipo de Limaye reconoce que la teoría sobre la presencia de vida microbial en Venus "ha sido sujeto de discusión por varias décadas y, sin embargo, ha ganado una tracción limitada como objetivo popular en la investigación astrobiológica".

Y eso que el primero en sugerir esta posibilidad fue el mismísimo Carl Sagan.

En 1967 el famoso astrónomo y divulgador científico estadounidense publicó en la revista Nature un trabajo titulado: "¿Vida en las nubes de Venus?", también firmado por el biofísico molecular Harold Morowitz.

Con el objetivo de demostrar que estos organismos podrían existir rigiéndose por las leyes bioquímicas de la Tierra, los investigadores imaginaron un ser venusino hipotético similar a una bola, la cual estaría flotando a la altura de las nubes.

Dos años después, el propio Sagan contaría que su "argumento heurístico tuvo al menos una consecuencia saludable": el periódico Saturday Evening Post publicó una caricatura de un jugador de ping pong al cual la pelota le grita: "¡Espera! ¡Soy un amigable visitante de otro planeta!".

Explorar las nubes

"En la Tierra sabemos que la vida puede prosperar en condiciones muy ácidas, puede alimentarse de dióxido de carbono y producir ácido sulfúrico", dice Rakesh Mogul, profesor de bioquímica en la Universidad Politécnica del Estado de California, en Estados Unidos, y coautor del estudio de Astrobiology.

Por eso la atmósfera ácida de Venus, compuesta principalmente de dióxido de carbono y gotas de agua que contienen ácido sulfúrico, podría no ser un problema para la proliferación de vida.

Otro de los investigadores, David J. Smith del Centro de Investigación Ames de la NASA, explica también en el citado comunicado que los microorganismos terrestres, principalmente las bacterias, han demostrado poder vivir en la atmósfera de la Tierra a altitudes de hasta 41 kilómetros.

A pesar de todo ello, "en la búsqueda de vida extraterrestre, las atmósferas planetarias que no son la de la Tierra permanecen en gran parte inexploradas", se detalla en el texto.

Según los investigadores, una forma de tomar datos y muestras de las nubes de Venus sería usar las aeronaves VAMP, desarrolladas por las compañías privadas Northrop Grumman y LGarde.

"Para saber necesitamos ir hasta ahí y tomar muestras de las nubes", dice Mogul. Y agrega: "Venus puede ser un nuevo capítulo emocionante en la exploración astrobiológica".

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