La iniciativa, liderada por el Instituto de Conservación Getty de Estados Unidos, se puso en marcha para combatir algunos problemas que estaban amenazando el importante enclave, ubicado en el Valle de los Reyes, cerca de Luxor.

Los expertos se centraron en mejorar las condiciones ambientales de la tumba para tratar de protegerla de la erosión provocada por el flujo de visitantes a esta necrópolis real. Como parte de su trabajo, incluso tuvieron que mover la momia, cargándola a mano entre varios hombres para no dañarla.

Las pinturas de la tumba se vieron afectadas por la humedad, el polvo y el dióxido de carbono que trajo consigo cada persona que entró a la cavidad. El equipo especializado instaló un nuevo sistema de ventilación que, en teoría, limitará la necesidad de volver a llevar un trabajo de restauración como éste.

Además, se pusieron nuevas barreras al público para restringir el contacto físico con los frescos. También, no obstante, ofrecieron nuevos atractivos al público: se instaló un nuevo sistema de luces y tarimas diferentes para que los visitantes puedan apreciar mejor los detalles.

"Hicieron el trabajo más impresionante jamás hecho en una tumba en el mundo y salvaron a Tutankamón, salvaron la tumba", consideró en declaraciones a la agencia de noticias Efe el renombrado egiptólogo Zahi Hawas.

?Queríamos diseñar un sistema sostenible que pueda recibir visitantes a diario, y al mismo tiempo que tenga un impacto reducido en la arqueología en sí misma?, señaló por su parte Sara Lardinois, especialista del proyecto del Instituto de Conservación Getty, a la agencia Reuters.

Los expertos concluyeron que las manchas marrones halladas en los frescos fueron causadas por unos hongos, pero ya no representan un peligro para la tumba. Los conservadores no las retiraron porque penetraron la capa de pintura, por lo que se podría causar daños a los pigmentos.

La pequeña tumba del faraón niño fue descubierta en el Valle de los Reyes en 1922 por los arqueólogos británicos Howard Carter y George Herbert. Se trata de la única tumba que data del llamado Imperio Nuevo (1550 a.C.-1069 a.C.) que fue descubierta intacta. Su contenido proveyó una insólita mirada a las prácticas funerarias reales de la época, así como a su arte.

Pese a que la mayoría de objetos encontrados están actualmente en el Museo de Antigüedades Egipcias de El Cairo, los visitantes del Valle de los Reyes aún pueden ver allí la tumba del faraón, el féretro de madera y un sarcófago de cuarcita, así como las pinturas representando su vida y su muerte.

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