Corría el año 1968 y en Estados Unidos se vivía uno de los movimientos de protesta más fuertes y con más convocatoria de los que se tiene recuerdo: el movimiento por los derechos civiles de los negros. 

En los Juegos Olímpicos que se celebraron ese año en México, hubo una imagen que pasaría a la historia como un acto de rebeldía y de reivindicación: al finalizar la carrera de los 200 metros, los atletas afroamericanos Tommie Smith y John Carlos, medalla de oro y de bronce respectivamente, alzaron su puño envuelto en un guante negro en medio del himno nacional estadounidense, en el clásico símbolo del black power (poder negro). 

Los dos atletas negros usaron un guante negro, representando la pobreza negra. Smith usó un pañuelo negro amarrado a su cuello, que representaba el orgullo negro y Carlos vistió un collar de cuencas, que según él era un homenaje para “las personas que fueron linchadas o asesinadas, y por las que nadie dijo una oración”.

La historia cuenta que los dos atletas negros tenían previsto usar un par de guantes negros cada uno en la ceremonia, pero Carlos olvidó los suyos.

Fue el australiano Peter Norman, quien obtuvo el segundo lugar, el que sugirió que Carlos usara el guante izquierdo de Smith, siendo esa la razón por la que alzó la izquierda y no la derecha, como solía ser el saludo al poder negro. Además de todo eso, los tres atletas usaron una insignia por la justicia y la equidad.

El acto de protesta no fue bien recibido por el Comité Olímpico Nacional y Smith y Carlos fueron suspendidos del equipo olímpico estadounidense.

Sin embargo, no fueron los únicos que tuvieron que sufrir las consecuencias.  

Australia no dejó que Norman volviera a participar en las olimpiadas, por su gesto de solidaridad con Smith y Carlos. Como salida al problema, se le ofreció que condenara el acto y así no ser acusado de ostracismo. De hacerlo, habría sido perdonado y podría haber formado parte del comité organizacional de los Juegos Olímpicos de Australia de 2000. Pero Norman no lo aceptó y continuó luchando contra la inequidad en su país, siendo portavoz de los aborígenes en su país.

Norman falleció en 2006 sin tener mucho. Smith y Carlos asistieron a su funeral y portaron su ataúd. Seis años después de su deceso, en 2012 el parlamento australiano le ofreció al atleta una disculpa.

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