Violeta Parra hubiese cumplido 100 años. La trascendental artista chilena nació el 4 de octubre de 1917 y en medio de las distinciones en su honor, el periodista Víctor Herrero publicó el libro "Después de vivir un siglo", una biografía que ya se encuentra en las librerías y que muestra a la compositora en su figura más compleja. Incluso, en aquellos aspectos menos revisitados por el común de nuestra sociedad.

"Lo que vimos en el Teatro Colón de Buenos Aires —en un concierto homenaje en julio pasado— y todo este año en muchos de los homenajes más oficiales, es la más completa ausencia de sus temas políticos. '¿Qué dirá el Santo Padre?', algo de 'Arriba quemando el sol', 'Arauco tiene una pena', 'Me gustan los estudiantes'. Todo eso ha estado un poquito ausente. No es que ella fuera solo eso, pero era una parte importante y está silenciada en algunos hogares", expresa el escritor y profesor del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.

—¿Piensa usted que a Violeta Parra se le ha idealizado?

"No sé si idealizado. Sí, quizás, por algunos sectores; santificada por otros y, en algún momento de la historia de Chile, demonizada. Yo siempre digo que hay una Violeta Parra para todos los gustos. Como es tan conocida en nuestro país, como que cada uno tiene su propia visión. La puedes escuchar en la fiesta de la chilenidad en Vitacura o en una peña comunista en el barrio Matucana. Están esas dos 'Violetas Parras'. Los Huasos Quincheros tocan sus canciones, y Víctor Jara, antiguamente, e Inti Illimani también. De alguna manera cada uno extrae la Violeta Parra que más le acomoda, pero gran parte de eso son como construcciones posteriores a su muerte. Entonces, lo que muestra la biografía es efectivamente una mujer genial, compleja, altamente compleja, pero compleja como muchos seres humanos. Esta no es una historia lineal, no es 'oh, la Violeta Parra siempre fue una genio desde niña', no, ella se va construyendo. Y también a lo largo de su carrera va cambiando un poco el enfoque, tanto de su música como de sus letras, por tanto, en esa enormidad de su biografía cada uno se construye su propia Violeta idealizada", dice Herrero.

Los Huasos Quincheros tocan sus canciones, y Víctor Jara, antiguamente, e Inti Illimani también. De alguna manera cada uno extrae la Violeta Parra que más le acomoda
Víctor Herrero

Universalidad que la hizo rescatar la música campesina en los años 50 y, a su vez, tocar en la Radio Agricultura que representaba los grandes intereses de la clase terrateniente. "Lo que sí es verdad, y que a mi juicio ha ocurrido en las últimas décadas, es que se la ha 'despolitizado' mucho. Hay mucho del 'Gracias a la vida', 'Run run se fue pal norte', pero el aspecto político como que se fue desdibujando a lo largo del tiempo y eso es parte de lo que esta biografía rescata. No como foco sino que es porque su vida arroja esa consciencia política muy fuerte que tenía ella", añade el periodista.

—¿Qué hace que Violeta Parra sea la artista más universal de nuestra historia?

"Hay una vieja discusión acerca de si los genios nacen o se hacen. Una discusión eterna que nunca tendrá una respuesta. Mi impresión es que Violeta Parra es de estas mujeres que alcanzan niveles de genialidad hacia el final de su carrera porque se las va construyendo a sangre, sudor y lágrimas. Cuando empieza a recopilar folklore, comienza la Violeta Parra que conocemos. Luego una segunda fase cuando empieza a hacer sus propios temas y sus dos estancias en Europa, sobre todo en París. Ahí ella se vio expuesta a otro tipo de música latinoamericana y a otro tipo de instrumento latinoamericano —mucha gente se olvida que 'Gracias a la vida' no es con guitarra, es con charango, y nunca nadie había tocado el charango de la forma en que lo hizo Violeta Parra—. Y hacia el final de su carrera logra en toda esta construcción un nivel de universalidad que a mi juicio está en generar una sonoridad nueva —el 'Gracias a la vida', el 'Volver a los 17' es un tipo de música que en ese momento en Chile no era conocido, no es Nueva Canción Chilena, no es canción protesta, tampoco son las baladas francesas—. 'Gracias a la vida', sé que es un cliché, pero es una letra universal. Cuando ella habla de tu calle, tu patio, tu casa, puede ser cualquier calle, cualquier patio, en cualquier lugar del mundo", analiza Herrero.

"Todo lo que yo hago lo hago por el pueblo de Chile"

Responder qué haría Violeta Parra si viviera en la actualidad es imposible, dice el periodista. Porque en "Después de vivir un siglo" la voz de 'Qué he sacado con quererte' es incorporada dentro del contexto histórico. La artista vivió la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo y también la Ley Maldita; el Golpe de Estado del 29 de marzo de 1962 en Argentina cuando se encontraba al otro lado de la cordillera; y una época en que los soviéticos apostaron por la carrera espacial, donde escribió 'Ayúdeme Valentina' luego del envío de la primera cosmonauta al espacio.

"Ella es su época, la genialidad de Violeta, a mi juicio, es que está adelantada a su época. Está tres, cuatro, cinco años adelantada, y en ese sentido es pionera", remata el escritor.

—De acuerdo a su investigación y pensando en la actualidad, ¿Chile le debe algo a Violeta Parra con respecto a su legado?

"Violeta lo dijo varias veces: 'Todo lo que yo hago lo hago por el pueblo de Chile'. Yo creo que su gran triunfo es que han pasado 50 años desde su muerte y todavía en los colegios tocan Violeta Parra —uno puede discutir si más canciones políticas o menos—, todavía en las tocatas de jóvenes universitarios tocan Violeta Parra, todavía los músicos modernos como Ana Tijoux o Los Bunkers interpretan a Violeta Parra, o sea, en ese sentido, yo creo que su gran anhelo de que su obra quedara para el pueblo de Chile se cumplió. Cuando ella habla del pueblo habla de algo vivo, no de un museo, no de un premio Violeta Parra. En ese sentido, ella realmente triunfó. Posterior son las discusiones de si nosotros como país le hemos hecho suficiente justicia, que no exista una estación de Metro llamada Violeta Parra, por ejemplo, o una calle o una beca para jóvenes cantoras, pero ese ya es otro tema. Y un tema del cual es difícil hacerse cargo", repasa Herrero.

Su gran anhelo de que su obra quedara para el pueblo de Chile se cumplió
Víctor Herrero

—En su caso, ¿cuál fue la Violeta Parra que usted conocía y cuál es la que reconoce luego de la investigación?

"Antes de la investigación, mis conocimientos eran relativamente superficiales. La conocía como la conocían muchos chilenos: una parte importante de su discografía, había visto la película, había leído el libro de Ángel Parra, artículos, pero no era más allá de eso. Cuando la empecé a investigar me di cuenta que había muchos mitos o leyendas en torno a su figura y que su vida era y es muchísimo más compleja y menos lineal de lo que siempre se nos ha presentado. Es un personaje que de repente se vuelve de carne y hueso. No es la santa pero tampoco es el diablo. Es una genio, sí, pero también con mal genio en cuanto a carácter. La Violeta que emerge de la biografía que yo escribí nuevamente cada uno la interpretará a su manera, yo no trato de adelantar tesis o hipótesis, voy mostrando hechos y narrando la historia. Algunos dirán 'Violeta Parra tenía un genio de mierda' y otros dirán 'Qué mujer más perseverante'", cierra el biógrafo.

Publicidad