Cada Día del Padre es una oportunidad para celebrar, pero también para observar cómo ha cambiado la figura paterna dentro de las familias. Lejos de la imagen tradicional asociada principalmente al sustento económico del hogar, hoy se impulsa una visión que pone el foco en la participación activa en la crianza, el cuidado y el desarrollo emocional de niños y niñas.

Ese modelo es conocido como paternidad activa, un concepto promovido por organismos como UNICEF que busca fortalecer el vínculo entre padres e hijos mediante una presencia cercana y constante en la vida cotidiana.

Según una guía elaborada por UNICEF, Hogar de Cristo y Fundación CulturaSalud, esta participación puede expresarse en acciones tan simples como acompañar las comidas, colaborar en las rutinas de cuidado, jugar, leer cuentos o asistir a actividades escolares. Aunque parezcan gestos cotidianos, especialistas sostienen que contribuyen a construir relaciones de confianza que perduran en el tiempo.

Beneficios para hijos y padres

Diversos estudios recopilados por estas organizaciones indican que la presencia activa de los padres se asocia a una mejor autoestima, mayores habilidades sociales y un mejor desempeño escolar de los hijos. Además, favorece el desarrollo de vínculos saludables y una mayor capacidad para enfrentar situaciones complejas.

Los beneficios también alcanzan a los propios padres. La participación en la crianza suele fortalecer las relaciones familiares y aumentar la satisfacción respecto de su rol dentro del hogar.

La corresponsabilidad es otro de los pilares de este enfoque. La idea es que las tareas de cuidado y crianza no recaigan exclusivamente en las madres, sino que sean compartidas de manera más equilibrada.

Una tendencia que crece en el mundo

Los cambios también se reflejan en las cifras. Datos recopilados por Pew Research Center muestran que los padres casi triplicaron el tiempo dedicado al cuidado de sus hijos respecto de la década de 1960.

Mientras en 1965 destinaban en promedio 2,5 horas semanales a estas labores, actualmente la cifra supera las 7,3 horas por semana a nivel mundial. La participación masculina en las tareas domésticas también aumentó, pasando de alrededor de cuatro horas semanales a cerca de diez horas.

Aunque las mujeres continúan realizando gran parte del trabajo de cuidados, especialmente en América Latina, los estudios muestran una tendencia sostenida hacia una mayor participación de los hombres en el hogar.

Los desafíos pendientes

Pese a los avances, la conciliación entre trabajo y vida familiar sigue siendo uno de los principales obstáculos. Según Pew Research, el 46% de los padres considera que dedica menos tiempo del que quisiera a sus hijos debido principalmente a las exigencias laborales.

A ello se suman barreras culturales que aún asocian las tareas de cuidado principalmente a las mujeres.

Sin embargo, especialistas destacan que la paternidad activa no depende únicamente de la cantidad de tiempo disponible, sino también de la calidad de la relación que se construye con los hijos. Escuchar, acompañar y participar en la vida cotidiana siguen siendo aspectos fundamentales de una tendencia que continúa ganando terreno y redefiniendo el rol de los padres en las familias actuales.

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