Cada domingo, un hombre reparte tarjetas de visita con la estampa de una hoja de marihuana sobre un fondo negro a pocos metros de la comisaría de Adams Morgan, el barrio bohemio de Washington D.C., en Estados Unidos.

A los peatones que las aceptan, les agradece con un "Alabado sea Jah", el nombre que utilizan los rastafaris para Dios.

"Reparto de pegatinas con regalo", anuncian las tarjetas.

A quien le pida detalles, el hombre los llevará a otra esquina donde, bajo la marquesina de una cafetería Starbucks, le enseñará un conjunto de 18 smileys adhesivos. Son incluso más sencillos que los que se encuentran en los quioscos. Su precio: US$60.

Tras recibir el dinero, el vendedor por fin enseñará el misterioso regalo: una pequeña bolsa transparente con 3,5 gramos de marihuana.

"La hierba es un obsequio", asegura. "Gracias por contribuir a la venta de pegatinas. Alabado sea Jah."

"Start ups" de cannabis

Este comerciante es el último eslabón de un mercado dominado por start ups de comercio electrónico que se han abierto camino en la capital estadounidense, donde el consumo recreativo de cannabis se legalizó en febrero de 2015.

La normativa local permite a los mayores de 21 años fumar en lugares privados, llevar encima hasta 56 gramos de hierba y cultivar hasta 6 plantas de cannabis o 12 cuando viven al menos 2 personas en casa.

El consumo en la calle y la venta aún se consideran actividades ilegales. Pero la ley ampara las donaciones de hasta 28 gramos de marihuana a un adulto.

Esta regla ambigua ha sido aprovechada para la creación de empresas como HighSpeed, una tienda que vende jugos por Internet. Sus botellas de 300 mililitros contienen jugos de frambuesa o limón que se pueden adquirir por US$55.

El precio incluye una bolsa sellada de metal llena de flores de cannabis con un olor fuerte y colores que van del amarillo al morado.

"Somos una empresa de tecnología que ofrece jugos", afirmó a la BBC David Umeh, el joven que creó el negocio a los 25 años. Acaba de abrir una filial en Boston, la capital del estado de Massachusetts, donde se aprobó legalizar el cannabis en las elecciones del pasado mes de noviembre.

"La marihuana es un regalo y eso es totalmente legal", insistió el también economista, que envía cada semana a sus centenares de clientes comunicados en los que detalla los tipos de marihuana disponible como obsequio.

Zona gris

Además de las pegatinas y los jugos, el mercado digital de donación de marihuana en los Estados Unidos incluye una aplicación para celulares que vende discursos de motivación de cinco minutos con el lema "¡sea fantástico!"

El cliente compra la conferencia y el fundador de la compañía conduce hasta su domicilio, donde le suelta un breve discurso de autoayuda y, de regalo, le deja marihuana.

Otros sitios web y apps ofrecen camisetas, carteles con fotos de paisajes o del primer presidente del país, George Washington; pequeñas esculturas, llaveros y entradas para festivales. Todos estos, productos que incluyen el derecho a un "regalo".

Este mercado se aprovecha de una "zona gris" en las leyes de Washington D.C. sobre la marihuana, según los expertos.

A diferencia de estados como Oregón o Colorado, que liberan por completo tanto el consumo como la venta, la capital tiene un sistema híbrido que permite el consumo y la donación, mas no la comercialización.

La lógica de obsequios -que implican la adquisición de productos con precios hasta 60 veces superiores a la media del mercado- genera controversia y suele ser calificada de "límite legal" o "truco ilícito".

Hasta ahora, estas start ups operan sin restricciones en la ciudad (excepto en zonas federales, como edificios públicos y parques) y hacen repartos en menos de una hora al domicilio o al centro de trabajo del cliente.

Pero hay quien exageró y fue a parar a la cárcel, como el propietario del servicio de Kush Gods.

Llenó la ciudad de autos de lujo adornados con hojas de marihuana para, según las autoridades, vender cannabis y productos derivados.

El empresario intentó defenderse diciendo que daba droga a cambio de donaciones. Pero luego acabó confesando que vendía marihuana en pequeñas cantidades. Fue sentenciado a pasar dos años de libertad condicional.

Empresas fachada

"Estas empresas no actúan legalmente y, por lo general, hacen de fachada para la distribución del cannabis", contó a la BBC el abogado penal David Benowitz, conocido por actuar en casos de venta o posesión de drogas.

"La ley prohíbe la venta, a menos que se haga de manera legal dentro de la industria de la marihuana medicinal. Estas compañías están vendiendo cosas al mismo tiempo que dan el regalo. Se llevan dinero a cambio de la donación, por lo que no es una donación legal", dice el letrado.

En cambio, el profesor Shad B. Ewart, que imparte clases sobre el espíritu empresarial en la industria del cannabis legal, consideró que "todavía no hay consenso sobre la legalidad de dar o regalar la marihuana."

"Como ya ha dicho Rob Marus, el director de comunicaciones del Ministerio Público local 'hay zonas grises que necesitan ser definidas y, al mismo tiempo, empresas ansiosas de sacar provecho de esta ambigüedad. Creo que esta se encuentran en el límite de lo que es legal", declaró Ewart el periódico The Washington Post.

Adam Eidinger es el autor de la ley que legalizó el consumo y la posesión de marihuana en Washington D.C. Para él, "es posible que no existan pruebas para procesar a estas empresas".

"La policía lo ve como un tema de baja prioridad. Hay cosas mucho más graves sucediendo en la ciudad", dijo Eidinger al canal de televisión local WUSA.

La policía local afirmó en un comunicado que "considera ilegal a cualquier empresa que anunciela provisión de marihuana a cambio de cualquier tipo de pago".

"Esto incluiría a quienes publicitan otros servicios a cambio de un 'obsequio", aseguró el portavoz policial, Andrew Struhar, sin detallar las acciones que se realiza para frenar esta práctica.

La ciudad huele a marihuana

El mercado de los "donantes" ya reúne a cientos de inversores y se expande en la capital estadounidense.

Mientras tanto, otros estados como Oregón, Alaska o Colorado legalizan de forma completa la marihuana. El uso medicinal está permitido en la capital y en 23 estados.

De acuerdo a una investigación publicada en las revistas Forbes y Business Insider, el mercado de la marihuana legal en EE.UU. facturó US$6.700 millones en 2016, un aumento del 30% respecto al año anterior.

El clima de la capital estadounidense parece ser favorable para la hierba.

En el artículo titulado "Washington tiene olor a marihuana y a sus residentes no les importa", The Washington Post difundía un estudio que mostraba que el 57% de los habitantes percibía un olor a cannabis al menos una vez al mes. De estos, el 62% afirmó que no esto les preocupaba.

El olor a marihuana se detecta de hecho en varias partes de la ciudad ya sea de día o de noche, en días laborables o fines de semana.

La aprobación de la legalización de la hierba en Washington D.C. supera el 80% entre la población menor de 40 años y se sitúa en el 62% entre quienes se encuentran en el rango que va de los 40 a los 64 años.

Según el canal de televisión CBS, casi el 13% de los ciudadanos en Washington D.C. admite fumar cannabis.

Durante la toma de mando de Donald Trump, el 20 de enero de este año, activistas distribuyeron 4.200 cigarrillos de marihuana para presionar al nuevo presidente a legalizar la hierba a nivel federal.

A pesar de las normas estatales, la ley federal prohíbe la marihuana y la clasifica dentro de la categoría más peligrosa de sustancias controladas, junto con drogas como la heroína y el éxtasis.

Mientras tanto, el futuro de las empresas que donan cannabis en la capital del país más poderoso del mundo todavía no está claro.

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