La llegada de un hijo marca el inicio de una etapa profundamente transformadora. Junto con los sentimientos y el vínculo que comienza a construirse, el posparto también trae cambios físicos, emocionales y nuevas exigencias que suelen generar dudas, especialmente en madres primerizas.

“En las primeras semanas después del parto, el cuerpo y las emociones pasan por una transformación muy intensa. A nivel físico es normal experimentar sangrado por varias semanas, dolor en la zona perineal, inflamación de las mamas y caída de cabello”, detalla la Dra. Francisca Herrera, ginecóloga de Red Dávila.

Agrega que se debe consultar ante fiebre, sangrado abundante, dolor pélvico intenso, signos de mastitis o cualquier síntoma que se sienta fuera de lo común.

Cuando hay que preocuparse

“En el posparto existen cambios emocionales frecuentes, marcados por un agotamiento físico y mental. Pero si aparece tristeza profunda, llanto persistente, pérdida de interés, culpa, desesperanza o pensamientos de hacerse daño o dañar al recién nacido, es fundamental consultar”, señala Elena Rug, psicóloga de Clínica Ciudad del Mar.

Madres primerizas: ¿cuáles son las dudas más comunes?

El Dr. Rodrigo Escobar, jefe de neonatología de Clínica Biobío, comenta: “Tener un recién nacido genera dudas y consultas por su alimentación, peso, deposiciones, cólicos, llanto o el cuidado del cordón umbilical. Muchas veces también por conductas normales, como hipo o estornudos en los primeros días.”

Añade que se debe consultar si la guagua presenta fiebre, dificultad para alimentarse, coloración azulada, pausas respiratorias, decaimiento o ictericia.

Cambios en la piel y caída de pelo: ¿son normales?

La Dra. Irene Araya, dermatóloga de la Clínica Santa María, explica que el periodo de posparto se caracteriza por una serie de cambios fisiológicos. “Puede provocar caída transitoria del cabello, alteraciones de pigmentación, brotes de acné o psoriasis, además de estrías o arañas vasculares. En la mayoría de los casos mejoran con los meses”, aclara la especialista, quien recomienda consultar si estos cambios persisten, empeoran o afectan el bienestar físico o emocional.

Alimentación y autocuidado: una prioridad postergada

“En esta etapa se necesitan más nutrientes para la recuperación física. Un mayor aporte de proteínas ayuda a la energía y a enfrentar las demandas del cuidado del recién nacido. Por eso, es importante mantener cierto orden en la alimentación”, enfatiza Paulina Mella, nutricionista de Clínica Dávila Vespucio.

La profesional recomienda no saltarse comidas, priorizar preparaciones simples, buena hidratación y horarios lo más regulares posible.

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