Beyoncé es una artista que está completamente consolidada en el mundo de la música y fue por esa razón que muchos de sus seguidores se preguntaban qué iba a pasar de ella luego del embarazo de sus gemelos.

Durante casi todo su periodo de gestación, la intérprete de “Halo” estuvo completamente retirada de las luces y solo se limitó a publicar algunas fotografías a través de su cuenta oficial de Instagram. Sin embargo, poco se supo de la dulce espera que estaba teniendo la estadounidense junto a su marido, el rapero Jay Z.

Pero la cantante volvió en gloria y majestad con un nuevo documental denominado “Homecoming” (“Regreso a casa”), que muestra lo que fue su preparación para subirse al escenario de Coachella 2018, a menos de un año de haber dado a luz a sus dos hijos, Sir y Rumi, en junio de 2017. A pesar de caracterizarse por ser una 'show-woman' y siempre estar en ‘training’, el proceso no fue sencillo.

"Mi cuerpo pasó por muchos más cambios de lo que jamás pensé que podría soportar. El día que di a luz pesaba 98 kilos. Tuve un embarazo extremadamente difícil. Tenía la presión alta, y desarrollé preeclampsia. Y el latido del corazón de uno de los bebés se detuvo un par de veces mientras aún estaban en el útero, así que tuvieron que hacerme una cesárea de emergencia", cuenta la multifacética artista en el documental, que tiene fotografías y videos caseros.

Además de asumir el desafío del cuidado de sus pequeños, Beyoncé tenía que ponerse en forma y volver a demostrar que estaba absolutamente vigente en su paso por uno de los festivales internacionales de música más famoso. Fue así como todo comenzó a resultar un poco más complicado porque con una hija de 6 años y dos recién nacidos, no podía ensayar las horas que acostumbraba.

"Al principio tenía espasmos musculares todo el tiempo y a nivel interno, mi cuerpo no parecía estar conectado. Mi mente no estaba a lo que debía estar. En el fondo quería centrarme en mis pequeños. Esa parte, ese sacrificio, es lo que la gente no ve", explicó.

 

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