En 2008, Katy Perry y Taylor Swift aparecieron juntas en los MTV Video Music Awards. Swift aún no lanzaba "Fearless" y Katy llevaba pocos meses de fama mundial tras la publicación de "One of the boys", el primer disco que produjo con su nombre artístico. A la platinada cantante le gustaba la canción "Waking up in Vegas" de su colega, y ahí se inició una amistad que alcanzó a incluir algunas colaboraciones en vivo. Pero en solo cuatro años, esa relación se arruinó completamente.

Primero, porque la mujer de "Firework" comenzó a salir con John Mayer, tres años después de haber sido el novio de Swift.

Pero también por unas declaraciones de la responsable de "1989" (2014), donde acusó a Katy Perry de "básicamente tratar de sabotear una gira completa". "Intentó contratar a parte de mi staff a mis espaldas y yo verdaderamente detesto el conflicto y hago lo posible para que no suceda. Así que ahora tengo que evitarla, es incómodo y no me gusta", añadió la artista a la revista Rolling Stone.

Después de eso, la acusada respondería en Twitter con un "cuídense de Regina George con piel de oveja", tildando a Swift como uno de los personajes de "Mean girls".

Y este fin de semana, Katy Perry se refirió indirectamente a un conflicto que, independiente de que ambas ya no se lleven, parecía enterrado. Al ser consultada por un fanático de si colaboraría con su ex amiga, la artista aseguró "si ella se disculpa, claro".

Aunque con el éxito que ambas han cultivado por separado, es poco probable que eso ocurra

 

 

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