Vivir más de 80 años sin padecer enfermedades crónicas como diabetes, artrosis o demencia no dependería, según expertos, únicamente de la genética, sino también de decisiones cotidianas que se toman a lo largo de la vida. Se trataría, básicamente, de un "súper anciano".

A pesar de que hay aspectos altamente recomendados, como el dormir horas de sueño adecuadas, el ejercicio regularmente e incluso los vínculos sociales, hay algo aún más clave. 

Y es que en una entrevista con The Washington Post, el cardiólogo Eric Topol, especialista en salud y envejecimiento, explicó que mantener una dieta sana y equilibrada es un pilar fundamental para alcanzar una vida larga y saludable.

Pero...¿De qué se trataría esta dieta?

La mejor dieta para envejecer como un "súper anciano"

Los "súper anciano" serían, según el citado artículo, personas de más de 80 años que vivan sin las condiciones crónicas como enfermedades cardíacas, cáncer y enfermedades neurodegenerativas. 

Topol señaló que la dieta mediterránea es una de las más estudiadas y relacionadas con la longevidad, debido a su alto aporte de nutrientes antioxidantes y antiinflamatorios.

Los principales alimentos que recomienda consumir son:

  • Semillas y frutos secos, que aportan grasas saludables y micronutrientes.
     
  • Legumbres, fuente de proteína vegetal y fibra.
     
  • Aceite de oliva extra virgen, rico en grasas monoinsaturadas beneficiosas para el corazón.
     
  • Mariscos y peces, que aportan proteínas de alta calidad y ácidos grasos saludables.
     
  • Carnes de aves, como fuente magra de proteína.
     
  • Frutas y verduras frescas, ricas en antioxidantes, vitaminas y minerales esenciales.

Pero esto no es todo: la ingesta da estos alimentos debe ir acompañada de una hidratación adecuada, recomendando el consumo de entre 2 a 2,5 litros de agua al día. 

¿Y algo que evitar? Claro que sí. Topol menciona los alimentos ultra-procesados como elementos a los que decir adiós (y evitar en el presente y futuro). 

Estos alimentos, refinados, con aditivos, se relacionan con enfermedades cardiovasculares, la obesidad o la diabetes tipo 2. 

 

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