Una joven del Reino Unido denunció haber sido descartada reiteradamente por médicos antes de recibir un diagnóstico devastador: cáncer en etapa 4, sin opciones curativas. Hoy, con apenas 22 años, enfrenta cuidados paliativos tras meses de insistir por atención médica.

Se trata de Nothando Nhliziyo, una peluquera de Leicester, Inglaterra, quien relató su historia en entrevista con The Sun. Según explicó, todo comenzó en noviembre de 2024, cuando empezó a sufrir fuertes dolores de espalda. En un inicio acudió a un quiropráctico y posteriormente a su médico de cabecera, pero en cada consulta fue enviada de regreso a casa sin estudios profundos.

“Al principio pensé que podría ser mi trabajo como peluquera lo que me causaba dolor de espalda por estar de pie tantas horas”, declaró al medio. “Nunca pensé que sería algo tan grave”.

Los médicos minimizaron sus síntomas durante semanas. “Cuando los médicos de cabecera me mandaban a casa y me decían: 'Toma ibuprofeno, toma paracetamol, haz estos estiramientos', me hacía pensar: 'Si ellos no se lo toman en serio, ¿por qué debería tomármelo yo en serio?'”.

Con el paso del tiempo, el dolor se volvió constante y cada vez más incapacitante, lo que llevó a Nhliziyo a solicitar citas médicas cada dos semanas, esperando ser atendida por un profesional que tomara en serio su situación.

“El dolor era crónico y debilitante”, explicó. “No podía dormir, ni siquiera darme la vuelta, ni levantarme de la cama. Me arrastraba hasta el baño. Mi espalda crujía, tenía espasmos y todo mi cuerpo se ponía rígido. Era un dolor insoportable”.

En enero de 2025, tras el episodio más grave, regresó a urgencias. Allí, recordó que un miembro del personal le cuestionó: "¿Por qué vienes a urgencias por un dolor de espalda?".

Para ese momento, ya había sido dada de alta en cuatro ocasiones. Temiendo ser enviada nuevamente a casa, decidió exagerar su situación para lograr que le realizaran pruebas médicas. Afirmó haber sufrido una caída por las escaleras, lo que finalmente permitió que se iniciaran los estudios clínicos.

El diagnóstico que lo cambió todo

Los exámenes revelaron lesiones en la columna vertebral, la pelvis y la glándula suprarrenal izquierda. Los médicos confirmaron que se trataba de cáncer, aunque inicialmente no lograron identificar su origen.

“Cuando supe que era cáncer, solo quería que me tragara la tierra”, recordó. “Solo quería desaparecer. Mis padres rompieron a llorar. No sabía qué decir. La habitación se llenó de lamentos. Fue el momento más loco de mi vida. Fue muy traumático”.

Tras tres meses de pruebas, que incluyeron exploraciones adicionales, una biopsia y la extirpación quirúrgica de la glándula suprarrenal izquierda, finalmente recibió un diagnóstico definitivo.

En abril de 2025, a Nhliziyo le confirmaron que padecía angiosarcoma en estadio 4, un cáncer raro y altamente agresivo que se origina en el revestimiento de los vasos sanguíneos o linfáticos. “Recuerdo que los médicos dijeron que el cáncer estaba en etapa cuatro, metastásico, raro e incurable”, declaró al medio. “Estaba tan insensible a las malas noticias que no lloré. Simplemente me quedé sentada y mi cara permaneció igual durante toda la cita. No sabía cómo reaccionar”.

Debido a la ubicación del cáncer en la columna, los médicos informaron que las opciones terapéuticas eran muy limitadas. “No me dieron ninguna esperanza”, afirmó. “Me dieron cuidados paliativos y pensé: '¿No me van a dar al menos algunas opciones?'”.

“Me ofrecieron radioterapia y quimioterapia, y me recetaron muchos analgésicos”, añadió. “Pero cuando me dijeron de qué se trataba, ya me daban la impresión de que se habían dado por vencidos”.

Ante esta situación, Nhliziyo creó una campaña en GoFundMe para costear los cuidados paliativos y decidió compartir públicamente su historia con el objetivo de generar conciencia sobre el angiosarcoma y advertir sobre la importancia de insistir ante síntomas persistentes.

“La vida ha cambiado drásticamente de muchas maneras, física, mental y emocionalmente. Pasé de ser una joven normal de 22 años que disfrutaba de la vida dirigiendo mi propio negocio como peluquera, saliendo con amigos y viajando a tener un cáncer poco común en etapa 4”, escribió.

Finalmente, dejó un mensaje contundente sobre su experiencia con el sistema de salud: “Lamentablemente, mi experiencia me ha enseñado que si hay que exagerar y mentir, hay que hacerlo”.

“He visto muchísimos casos en los que los médicos de cabecera y los médicos no toman a las personas en serio hasta que es demasiado tarde, hasta que están en el ataúd. Mírenme ahora. Estoy en la etapa cuatro y me hablan de cuidados paliativos, cuando podría haber estado en la etapa uno, podría haber recibido tratamiento antes”, lamentó. 

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