Llega el año nuevo y con él las celebraciones, los abrazos y como no, los fuegos artificiales. Pero lo que para los seres humanos parece inofensivo, afecta negativamente a nuestros mejores amigos caninos, para quienes puede ser una verdadera tortura.

Según le explicaron expertos a El País, el miedo a los ruidos fuertes, como los que producen los truenos, algunos vehículos de motor y los petardos, afecta a entre un 30% y un 40% de los perros.

Uno de los veteriarios consultados indica que la pirotecnia suele ser de las cosas que más les atemorizan junto con las tormentas, pero la diferencia es que algunos perros son capaces de detectarlas antes de que empiecen para así poder resguardarse, mientras que los fuegos artificiales y los petardos son imprevisibles y toman al can por sorpresa.

La ansiedad es la principal consecuencia y se manifiesta en forma de ladridos compulsivos, babeo excesivo, tener la cabeza gacha y la cola entre las piernas y otras características como la incontinencia o la agresividad.

La reacción natural del animal al escuchar el ruido fuerte es huir o salir corriendo, una respuesta involuntaria que puede tener consecuencias trágicas.

Si estamos en la calle nuestra mascota puede desaparecer o ser atropellada, y si estamos en un departamento, el perro incluso puede saltar por el balcón o la ventana como consecuencia del impulso frenético de tratar de esconderse y escapar.

Los cinco consejos

Aunque los especialistas recomiendan entrenar a las mascotas desde pequeñas para que se acostumbren a los ruidos fuertes, saben que no es posible si el perro ya creció.

También está la posibilidad de entrenarlos de adultos, pero esto requiere de la ayuda de un experto. Es por eso que recomiendan aplicar estas cinco "medidas parche", que ayudan a calmar al perro y evitan que entre en pánico:

Minimizar el ruido en el hogar

Aunque la idea no es que nuestro perro esté encerrado durante todas las fiestas, cerrar las ventanas y cortinas, o dejarlos en la habitación más aislada puede ayudar.

Crear un "refugio"

 Construir o habilitar una zona donde el perro se sienta seguro. Puede ser una camita debajo de la mesa o detrás del sillón, una frazada en el suelo, o en cualquier lugar donde se sienta cómodo y fuera de peligro, un espacio que él asocie con cosas positivas.

Darles cariño y no retarlos

Los veterinarios confirman que acariciar al perro puede ayudar a calmarlo, aunque puede ser que debido al miedo no quiera estar en brazos.

Si se muestran receptivos, también ayuda jugar con ellos con juguetes interactivos o con sus golosinas. Eso sí, jamás hay que retarlos, menos aún en su "refugio", pues el terror es una reacción involuntaria.

Asegurarse de que está bien atado

Si está de paseo al momento del ruido, es importantísimo que además de su correa tenga puesto un arnés de su talla bien ajustado. Esto porque muchas veces, en medio del pánico, muchos perros son capaces de quitarse su correa y salir corriendo.

Utilizar fármacos si es necesario

Los especialistas indica que se les pueden administrar de forma puntual para disminuir su ansiedad, ya sea cuando sufra el ataque o los días previos en que sabemos que puede haber petardos, pero siempre bajo la supervisión de un veterinario.

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