Un nuevo concepto ha aparecido en la medicina estética y ha llamado la atención en el último tiempo. Hablamos del "zombie filler" (relleno zombi). El nombre, utilizado para referirse a determinados rellenos elaborados a partir de tejido adiposo procedente de donantes fallecidos, resulta tan impactante como la práctica que intenta describir.
El fenómeno comenzó a llamar la atención en Estados Unidos en un contexto muy particular: el auge de los tratamientos para bajar de peso basados en análogos del GLP-1, como Ozempic, Wegovy y Mounjaro.
La pérdida rápida y marcada de peso puede implicar también una disminución importante del tejido adiposo, incluso en el rostro, dando lugar a lo que popularmente se conoce como "Ozempic face".
En ese escenario apareció una nueva necesidad estética: cómo recuperar el volumen perdido cuando el propio cuerpo ya no tiene suficiente grasa para realizar una transferencia autóloga.
Detrás de esta etiqueta está AlloClae, un producto que surgió en 2024 y que se elabora a partir de tejido adiposo de donantes fallecidos y se procesa para inyectarse bajo la piel.
¿Qué es un 'zombie filler'?
La primera aclaración es importante: no se trata de extraer grasa de una persona fallecida e inyectarla directamente en otra.
El tejido adiposo proveniente de donantes cadavéricos atraviesa procesos de selección, tratamiento y esterilización. De acuerdo con la información difundida sobre el producto, el material final contiene adipocitos intactos pero no viables, además de matriz extracelular, lípidos y tejido conectivo. Es decir, no se trasplantan células adiposas vivas y funcionales de otra persona, consigna ABC.es.
El objetivo es utilizar ese tejido procesado como una estructura que aporte volumen y pueda integrarse y remodelarse en el organismo receptor.
En el caso de las inyecciones de grasa, o lipofilling, son un procedimiento estético conocido que consiste en extraer grasa del propio cuerpo del paciente e inyectarla en su rostro para aportar volumen y reducir las arrugas.
Sin embargo, con el fin de minimizar la invasividad y reducir tanto el tiempo de recuperación como las cicatrices derivadas de la extracción de grasa, algunos cirujanos estéticos y plásticos de Estados Unidos están utilizando tejido adiposo (grasa) procedente de cadáveres.
Sobre esto, l Dr. David Sparks, cirujano plástico especialista radicado en Queensland, señaló a The Guardian que "esto se presenta como un procedimiento consolidado, cuando los datos clínicos en humanos son todavía muy incipientes."
¿Cómo reacciona el cuerpo ante la grasa de donante fallecido?
Hasta el año pasado, el procedimiento solo estaba disponible a través de un grupo selecto de cirujanos estéticos en Estados Unidos, lo que significa que no existen datos a largo plazo provenientes de un gran número de personas sobre cómo reacciona el organismo a este material de relleno con el paso del tiempo.
El Dr. Deshan Sebaratnam, dermatólogo y profesor asociado de la Universidad de Nueva Gales del Sur, afirma que lo ideal sería realizar ensayos controlados aleatorizados sobre cualquier nuevo tratamiento —en los que ni el investigador ni el paciente sepan si se está administrando dicho tratamiento— para evitar el efecto placebo.
Posteriormente, estos datos se someten a una revisión por pares y se difunden mediante su publicación en una revista científica. "Me gustaría ver más datos a largo plazo en cuanto a seguridad y eficacia", expresó Sebaratnam.
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