Política

Unidad Constituyente celebra, el eje PC-FA sufre dura derrota y la derecha profundiza su crisis

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Agencia Uno
Por Daniel Labarca
El primer análisis de la elección de gobernadores arroja un fortalecimiento de la centroizquierda, coronado con el simbólico triunfo de Claudio Orrego en la Región Metropolitana.

Celebra Unidad Constituyente y fortalece su escenario presidencial

De las 16 gobernaciones que estuvieron en disputa tanto en la primera como en la segunda vuelta, Unidad Constituyente obtuvo 10 triunfos. Un resultado que representa el principal logro electoral de la centroizquierda desde la victoria de Michelle Bachelet en 2013 y que tuvo como hito simbólico la elección del DC Claudio Orrego en desmedro de la frenteamplista Karina Oliva en la Región Metropolitana.

Si hace un mes la ex Concertación veía como el eje PC-Frente Amplio los superaba en la elección de constituyentes (28 versus 25 convencionales), esta noche el escenario fue diametralmente opuesto, ya que el eje de izquierda sólo obtuvo tres gobernaciones.   

La victoria del sector supone también una lectura a nivel presidencial. La abanderada PS, Paula Narváez, tiene motivos para festejar. Su partido obtuvo en total cuatro gobernaciones, Misma cantidad que logró la DC, donde los cerca de 930 mil votos logrados en la jornada de hoy acelerarán las definiones en torno a la presidenta del Senado, Yasna Provoste, posicionada en las encuestas de opinión pública como carta presidencial sin aceptar aún esa condición.

Un punto negro menor en el contexto de celebración eso sí es que la carta apoyada por la senadora en la Tercera Región perdió frente a un independiente de izquierda. Un bolsón electoral, que sin embargo, no debería influir en las definiciones que tome la falange a nivel nacional. 

Emblemática derrota de eje PC-Frente Amplio (y para la dupla Jadue-Boric)

Apenas se conocieron los resultados de la primera vuelta el 16 de mayo pasado, el nuevo eje entre el Partido Comunista y el Frente Amplio definieron que la batalla emblemática sería la que libraría Karina Oliva (Comunes) con Claudio Orrego en la Región Metropolitana.

El bloque de izquierda no tuvo problemas en "presidencializar" la disputa. Así, Daniel Jadue y Gabriel Boric invirtieron buena parte de su capital político en el apoyo a una candidatura que si bien había sorprendido por su alta votación en mayo, estuvo permanentemente atravesada por controversias de diversa índole.

Una de las últimas fue el apoyo que recibió de la dupla Pamela Jiles-Pablo Maltés, que desató críticas públicas desde el propio Frente Amplio y que incomodó a Boric, quien aseguró incluso que "ni por un millón de votos" aceptaría el respaldo de las figuras del Partido Humanista.

La campaña confrontacional de Oliva contra Orrego movilizó incluso a más votantes que en la primera vuelta: sacó cien mil votos más que hace un mes. Pero eso no fue suficiente para derrotar a la carta DC, que se fortaleció en los sectores medios y altos de la capital, donde la gran cantidad de electores que concurrieron a las urnas provocaron un cierre más tardío de las mesas, lo que explicó en gran parte porqué el triunfo de la carta DC recién se consolidó con más del 80% de las mesas escrutadas.

La derecha ahonda su crisis

Los resultados de este domingo confirmaron los oscuros pronósticos que desde Chile Vamos tenían respecto a la elección de gobernadores regionales. De las 13 regiones en disputa en la segunda vuelta, el bloque oficialista tenía candidatos en nueve de ellas, pero sólo una de sus cartas consiguió el triunfo: Luciano Rivas en La Araucanía, zona donde históricamente la derecha ha obtenido buenos resultados.

Aunque la derecha libró cerradas batallas en otras regiones como Ñuble y Los Ríos, lo cierto es que la elección de gobernadores terminó por ahondar la debacle electoral que vivió el sector en mayo, cuando ni siquiera llegó al tercio de los constituyentes y perdió comunas emblemáticas como Maipú, Santiago y Viña del Mar, entre otras.

En una elección donde el protagonismo se concentró en la oposición, quizás el mayor símbolo del momento que vive el oficialismo es la imagen del Presidente Sebastián Piñera y varios ministros de Estado votando en la contienda en la Región Metropolitana. Votando eso sí por alguna figura de la oposición, porque la carta oficialista, Catalina Parot, quedó fuera del balotaje tras llegar en el cuatro lugar en los comicios de mayo.