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Estudio revela que la pretensión salarial de las mujeres es un 17% inferior a la de los hombres

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Por T13
Index, el área de estudios de Laborum.com, también determinó que las postulaciones entre hombres y mujeres son casi equitativas hasta cierta edad. Desde los 30 años en adelante se muestra una diferencia de 10 puntos entre ambos géneros y que va creciendo a medida que aumenta la edad.

A pocos días de la conmemoración de un nuevo día de la mujer y en medio de un debate social que está marcado por discusiones como la igualdad de género, equidad laboral y la eliminación de las brechas salariales, el área de estudios de la plataforma Laborum.com, publicó cifras que hablan de las diferencias entre las pretensiones salariales de hombres y mujeres con empleos formales de jornada completa.

La diferencia alcanza un alto porcentaje, en el que el hombre pide un 17% más de sueldo que las mujeres pasados los 30 años y se mantiene así, incluso después de los 45. Un hombre que está entre este rango etario suele pedir en promedio $1.023.000, mientras que una mujer solamente 871.000.

Ahora, si bien, después de los 45 años de edad ambas expectativas de salario aumentan, la diferencia sigue siendo la misma. Aquí, los hombres requieren de $1.426.000 y mujeres $1.215.000. Y bajo los 30 años la distancia entre un sueldo y otro es de sólo un 8%, 685.000 y 636.000 respectivamente.

María Jesús García-Huidobro, gerenta de marketing de Laborum.com aseguró que "al momento de llegar a un proceso de negociación de sueldo, ya sea por un aumento o por una postulación, es importante que las personas puedan informarse mejor sobre los salarios que se están entregando en el mercado en los cargos a los que se va a postular. Además, se debe entender que no existe diferencia entre las capacidades de hombres y mujeres y el sueldo que se debe exigir tiene que estar asociado a las aptitudes y calificaciones que requiere cada cargo".

De acuerdo a datos del mismo informe, las postulaciones a puestos de empleo en la página de Laborum.com, según género, el 49% de quienes buscan trabajo corresponde a mujeres, mientras que el 51% son hombres. Otra vez la diferencia comienza a notarse a medida en que la mujer avanza en edad.

Bajo los 30 años un 55% de las postulaciones es de mujeres y un 45% de hombres. Ahora, entre los 30 y 45 años el número se invierte quedando las postulaciones de las mujeres por debajo. Sobre los 45 la diferencia alcanza los 22 puntos. Un 39% de ellas postula a puestos de trabajo, mientras que un 61% de los hombres se mantiene activo en la búsqueda de empleo.

"También nos podemos dar cuenta que uno de los factores que más influye en las pretensiones de renta y las opciones de trabajo de las mujeres es el cultural, que muchas veces se muestra como una barrera autoimpuesta. Por lo mismo, recomendamos tanto a postulantes como a empresas que puedan eliminar el conocido techo de cristal, conocido como una barrera invisible que limita el crecimiento de la mujer debido a que muchas veces está asociado a prejuicios como la maternidad, emocionalidad, falta de carácter y los tiempos que deben usar en labores de cuidado", señaló la gerenta de marketing.

Y agregó: "De esta forma se podrá ir progresando y entregando respuestas a las diferentes necesidades que hoy tienen las mujeres en cuanto a su desarrollo profesional, además de demostrar el potencial que tienen para el mundo laboral".

Otros datos que se encontraron en el análisis realizado por Laborum.com, es que las brechas también están presentes en las postulaciones a cargos. Por ejemplo, en el caso de quienes aspiran a puestos de jefatura, los hombres tienen una tasa de solicitud a puestos de altos mandos de un  70%, mientras que en mujeres sólo alcanza al 30%.

Además, los sueldos de un mismo cargo también varían. En posiciones de jefe/supervisor el diferencial alcanza un 14%, mientras que en posiciones junior los hombres requieren un salario superior de un 6%.

Respecto a lo anterior, García-Huidobro indicó que "las empresas juegan un rol fundamental en lograr estos cambios y mejoras. Primero abriendo los cargos directivos a mujeres, confiando en las capacidades y entendiendo que el aporte de la persona dependerá únicamente de su formación profesional y de experiencias anteriores. También entregando beneficios de corresponsabilidad a los hombres para poder ejercer sus derechos y obligaciones de paternidad, como llevar a sus hijos al pediatra o contar con permisos para cuidarlos cuando están enfermos. Así vamos bajando la carga de responsabilidades de las mujeres asociadas a la maternidad. También es una buena práctica al interior de las organizaciones poder fomentar las capacitaciones y mentorías, pues logran empoderar y ayudar en su crecimiento laboral".