Mujer murió esperando un tratamiento contra el cáncer: Corte Suprema ordenó a Fonasa entregarlo, pero nunca llegó
Recurrieron a la justicia buscando lo único que podía darle más tiempo de vida. Pero ni siquiera un fallo de la Corte Suprema fue suficiente: Ana Pedraza, una mujer de 70 años, murió sin recibir el medicamento que un tribunal había ordenado entregarle con urgencia para tratar su cáncer.
Su historia comienza en 2024, cuando un cáncer cérvico uterino, que creía superado, reapareció en etapa avanzada. La enfermedad progresó rápidamente, y su familia decidió iniciar un tratamiento que incluía un moderno fármaco: pembrolizumab, un anticuerpo que puede aumentar las probabilidades de superviviencia en ciertos casos.
El problema era su costo: cerca de 8 millones de pesos mensuales. Aun así, sus cercanos hicieron un esfuerzo y financiaron las primeras dosis de manera particular.
Su tratamiento del cáncer: del sistema privado al público
Cuando los recursos se agotaron, Ana continuó su tratamiento en el sistema público, específicamente en el Hospital Regional de Rancagua. Sin embargo, ahí no se le suministró el medicamento.
Según relata su familia, la respuesta fue que el Estado no podía costearlo.
Ante esto, decidieron acudir a tribunales. Presentaron un recurso de protección para obligar a Fonasa a financiar el tratamiento, que representaba su última oportunidad.
El 18 de julio de 2025, la Corte Suprema falló a favor de la paciente.
El máximo tribunal ordenó a Fonasa entregar el tratamiento “en el más breve tiempo”, lo que devolvió la esperanza a Ana y su familia.
Pero esa esperanza no se concretó.
Pasaron semanas. Luego meses. Y el medicamento nunca fue entregado.
Seis meses de espera… y un desenlace fatal
Seis meses después del fallo, la orden judicial seguía sin cumplirse. Mientras tanto, el cáncer avanzaba.
El 23 de enero, Ana Pedraza falleció sin haber recibido el tratamiento que la justicia había ordenado.
La versión de Fonasa tras muerte de mujer que esperaba tratamiento de cáncer
Consultada por T13, Fonasa aseguró que actuó conforme al mandato judicial y a criterios clínicos.
Según indicaron, se habrían administrado primeras dosis con stock disponible, pero luego el tratamiento fue suspendido por indicación del equipo médico.
Sin embargo, esas explicaciones, según la familia, no figuran en el expediente judicial y no logran despejar las dudas sobre por qué no se cumplió el fallo.
Hoy, sus cercanos acusan abandono y cuestionan que ni siquiera una orden de la Corte Suprema haya sido suficiente para garantizar el acceso a un tratamiento que podía extender su vida.


