“Sé dónde está el caballero”: Así cayó el padre de Diana Correa, acusado del parricidio de su hija en Fiestas Patrias de 2024
Diana Correa tenía 24 años y murió durante las celebraciones del 18 de septiembre de 2024. El principal sospechoso: su propio padre.
A más de un año y medio del presunto parricidio que conmocionó al país, nuevos audios y antecedentes revelan cómo se concretó la captura de Pedro Correa, hoy imputado por la muerte de su hija.
El caso narrado por Reportajes T13 indica que todo comienza el 14 de enero de 2026, en el Centro de Justicia. Afuera, la familia pega fotografías para recordar a la joven y exigir justicia. En minutos, el tribunal debe decidir si el acusado continuará en prisión preventiva.
“Recordar que a mi hermana de 24 años le quitó la vida su padre”, dice su hermana, Yessenia.
El dolor sigue intacto. En la casa familiar, sus cercanos abren la puerta de la habitación donde dormía Diana Correa: peluches hechos con su ropa, recuerdos que intentan mantener viva su memoria.
Pero para entender cómo terminó esta historia, hay que retroceder a la mañana de Fiestas Patrias de 2024. Mientras el país despertaba para celebrar, esta familia de Pedro Aguirre Cerda vivía una pesadilla.
Según la investigación, cerca de las ocho de la mañana habría ocurrido el crimen. Sin embargo, recién cinco horas después comenzó a conocerse la verdad, cuando el propio padre envió un mensaje a otra de sus hijas: “Discutí con la Dania… la maté”.
Las palabras fueron confirmadas luego con audios inéditos en los que el imputado describe cómo habría atacado a la joven.
Así cayó el padre de Diana Correa, acusado del parricidio de su hija en Fiestas Patrias de 2024
Tras el hecho, Pedro Correa permaneció cerca de dos horas más en la vivienda. Luego tomó una maleta y escapó en un vehículo, iniciando una búsqueda que se extendió por todo el país.
Comenzó entonces una verdadera cacería familiar. Afiches pegados en calles, campañas en redes sociales y llamados desesperados para encontrarlo.
La PDI recibió múltiples datos. Algunos falsos, otros imprecisos. Hasta que apareció una pista clave: el automóvil utilizado para escapar fue hallado semanas después en San Bernardo, estacionado frente a un parque infantil. Aun así, el sospechoso del asesinato de Diana Correa seguía prófugo.
La búsqueda se extendió desde la Región del Biobío hasta Antofagasta. Incluso hubo momentos en que se pensó que había abandonado el país.
Hasta que llegó el mensaje que cambió todo: “Sé dónde está el caballero”.
Así comenzó la caída del presunto parricida. Una persona contactó a la familia por redes sociales asegurando conocer su paradero. Horas después, la información llegó a la policía.
El destino final era una casa en calle Marcelo Ríos, en Colina. Allí, Pedro Correa se escondía bajo otro nombre, arrendando una pieza y trabajando en ferias vendiendo bebidas con un carro de supermercado.
"Hace como un mes más o menos comencé a arrendar una pieza a un sujeto que me indicó que se llamaba 'Juan'. Él se dedicaba a vender bebidas en la feria con un carro de supermercado que yo le facilité. Él siempre era muy callado y pasaba encerrado en su dormitorio (...) De igual forma, quiero hacer presente que yo no sabía qué es lo que este sujeto había hecho, es más, llegó acá por intermedio de un amigo", detalló la dueña de casa.
Las fotografías de vigilancia que revela Reportajes T13 muestran el momento en que la PDI comienza a seguir los movimientos alrededor del inmueble. Minutos más tarde, el operativo termina con su detención.
Testigos recuerdan los gritos mientras era trasladado por la policía. Según los investigadores, el imputado contaba con una red de apoyo formada por familiares y amistades que conoció en la cárcel, lo que le permitió permanecer oculto por más de un mes.
Desde entonces, Pedro Correa permanece en prisión preventiva. En la audiencia de enero, el tribunal decidió mantener la medida cautelar y ampliar el plazo de investigación, mientras la Fiscalía no descarta solicitar presidio perpetuo calificado.
La hipótesis del Ministerio Público es clara: no habría existido una riña, sino un ataque directo mientras la víctima dormía.
Hoy, el imputado no ha declarado ante la policía ni la Fiscalía. Solo él sabe qué ocurrió ese día.
Mientras tanto, la familia intenta seguir adelante, aferrada a una pregunta que todavía no tiene respuesta.


