Entre España y Emiratos Árabes: El inédito recorrido internacional de la colección patrimonial de BancoEstado
Cuadro "Felipe y Antón", parte de la colección
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En el corazón de la Casa Matriz de BancoEstado existe un espacio donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Es el Salón del Consejo Directivo. Allí, bajo una luz cuidada, las paredes sostienen la memoria visual de la institución y del país. Conviven, en silencio, los retratos de quienes forjaron la historia de Chile: Antonio Varas, el primer presidente de la antigua Caja Nacional de Ahorros; José Miguel Carrera, Bernardo O'Higgins, Manuel Montt y Carlos Ibáñez del Campo. Son figuras solemnes, testigos mudos de las decisiones estratégicas.
Sin embargo, hasta hace muy poco, había un espacio vacío en ese muro. Faltaba una ventana al campo gallego que solía vestir la sala: el óleo "Felipe y Antón".
La obra, una pieza de gran formato (271 x 285 cm) pintada por el maestro Fernando Álvarez de Sotomayor, no estaba en restauración ni en bodega. Estaba cruzando el océano Atlántico. Por primera vez en décadas, los dos muchachos retratados en la tela abandonaron la solemnidad del banco para volver a la tierra natal de su autor, en un viaje que simboliza un cambio de paradigma en cómo la institución entiende su patrimonio.
Entre octubre de 2025 y enero de 2026, "Felipe y Antón" fue una de las piezas centrales en la retrospectiva organizada por la Fundación Barrié en A Coruña, España. La exposición no era un evento menor: conmemoraba los 150 años del nacimiento de Álvarez de Sotomayor, un artista que fue vital no solo para el arte español, sino para la academia chilena a principios del siglo XX.
La pintura de BancoEstado compartió galería con otras 75 obras provenientes de instituciones tan prestigiosas como el Museo del Prado y colecciones privadas de Francia e Italia. Curada por el doctor Javier Barón, jefe de Conservación de Pintura del Siglo XIX del Prado, la muestra permitió que miles de visitantes europeos apreciaran una pieza que, habitualmente, está reservada a los ojos de los directivos del banco en Santiago.
El pasado 26 de enero, la obra regresó a casa. Volvió a ocupar su lugar junto a los próceres de la patria en el Salón del Consejo, cerrando un ciclo cultural y logístico de alta precisión. Pero este retorno no es el fin de la historia, sino la confirmación de una estrategia.
De Galicia a los Emiratos Árabes
Si la pintura de Álvarez de Sotomayor representa la tradición y la raíz figurativa, la próxima embajadora cultural del banco representa la vanguardia y la reflexión contemporánea.
La obra "Ciclo de Nitrógeno" (1996), del artista chileno Jorge Tacla, ha sido solicitada por la Sharjah Art Foundation, en los Emiratos Árabes Unidos. Se trata de una institución pública de enorme peso en el circuito del arte global, organizadora de la famosa Bienal de Sharjah.
El cuadro formará parte de "Jorge Tacla: Time the destroyer is time the preserver", la retrospectiva más grande que se haya realizado sobre el artista chileno en el extranjero. Curada por Hoor Al Qasimi, la muestra estará abierta entre el 8 de febrero y el 7 de junio de 2026.
El contraste es potente: del realismo costumbrista de Álvarez de Sotomayor en España a la abstracción crítica de Tacla en Medio Oriente. Ambas operaciones, realizadas sin costo para el banco y bajo estrictos estándares de seguridad internacional, posicionan la marca BancoEstado en circuitos de prestigio mundial.
Una colección en movimiento
BancoEstado custodia una gran y variada colección pictórica. Son cerca de 400 obras que abarcan desde el siglo XIX hasta la actualidad. En sus pasillos y salones hay firmas de Pedro Lira, Thomas Somerscales, Nemesio Antúnez, Roser Bru y Roberto Matta (cuyo "Espejo de Chronos" es un ícono). Durante mucho tiempo, este tesoro fue un activo estático, una reserva de valor histórico puertas adentro.
La prueba de que esto no fue un evento aislado es que, mientras "Felipe y Antón" aterrizaba de vuelta en Chile, otra obra maestra se preparaba para salir.
El regreso de "Felipe y Antón" y la partida de "Ciclo de Nitrógeno" demuestran que el patrimonio de BancoEstado está más vivo que nunca. Las obras viajan, cuentan historias y luego vuelven, cargadas de nuevos significados, a seguir habitando los muros de un banco que entiende que su riqueza no solo es financiera, sino también cultural.


