¿Te está pasando? Experto en descanso advierte sobre cuál es la señal más clara de que estás durmiendo mal
Freepik - Persona durmiendo
T13 En Vivo
Dormir bien para tener un sueño placentero y un descanso reparador parece tan fácil —o al menos así suena— pero lo cierto es que en la práctica no es tan así.
Hoy los problemas del sueño se han vuelto cada vez más habituales para muchas personas. Pero es algo a lo que se le debe poner freno para mantenerse sano.
Según la Sociedad Española del Sueño, el 33% de la población sufre algún trastorno del descanso. El insomnio o la falta de horas de sueño de calidad son los más comunes, pero esto no debe pasar desapercibido, pues pueden acarrear enfermedades.
En conversación con el diario español Mundo Deportivo, el experto en descanso Juan Suárez alertó sobre cuál es la señal más clara de que estás durmiendo mal.
Para empezar, el especialista que comparte en sus redes sociales rutinas para descansar mejor advirtió que una señal muy clara de que se está durmiendo mal es el hecho de levantarse cansado. Muchas de estas personas además durante el día manifiestan sentir "dolor en el cuerpo".
Sin embargo, para el especialista, algo que está absolutamente normalizado y que Suárez considera un indicio definitivo del mal dormir es "necesitar un café para ser persona".

Histórico entrenador genera indignación por sus dichos sobre el fútbol femenino: "La mujer está hecha para dar a luz"
Sentir algo de sueño y cansancio al despertar puede ser normal, expone, pero el problema real es cuando pasan las horas y la somnolencia no desaparece. Asimismo, tener problemas de concentración en las actividades diarias, experimentar bajones en el estado de ánimo o exceso de irritabilidad también dan cuenta de que una persona está durmiendo mal.
La mejor forma de mejorar la calidad del sueño es relajándose realmente antes de ir a la cama. Según el especialista, algunos ejercicios básicos para lograr esto son dejar de lado los dispositivos electrónicos y las pantallas, algo esencial, pero también hacer el intento por acostarse siempre a la misma hora. De esta manera el cerebro se acostumbrará a una misma rutina, sin estar en modo alerta hasta el último momento del día.

