Reforma laboral de Milei es aprobada en el Senado argentino en medio de disturbios
El Senado argentino aprobó la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei en una sesión maratónica y marcada por la tensión política y social. La votación, que se extendió por más de 14 horas, culminó con 42 votos a favor y 30 en contra, mientras en las afueras del Congreso se registraban violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
La sesión estuvo cargada de reproches y llamados al orden, evidenciando las fuertes divisiones en torno a esta reforma, considerada una de las más profundas del gobierno de Milei. Dirigentes gremiales y sectores cercanos al oficialismo protagonizaron duros cruces durante el debate, mientras que en las calles, manifestantes y policías se enfrentaban con gases lacrimógenos y carros hidrantes.
La reforma laboral introduce cambios significativos en varios aspectos. Uno de los puntos más polémicos son las indemnizaciones por despido, cuya base de cálculo se modifica, excluyendo el aguinaldo y las vacaciones, y estableciendo un tope máximo. Además, se permiten pagos en hasta 18 cuotas. También se contemplan cambios en las vacaciones, licencias y horas extras, permitiendo que estas últimas se compensen con días libres. En caso de licencia por enfermedad o accidente no laboral, el trabajador cobrará solo el 75% de su sueldo, o el 50% si la causa fue una actividad riesgosa.
Otro eje clave es el derecho a la huelga, ampliando la lista de actividades esenciales que deberán seguir funcionando durante un paro, como telecomunicaciones, educación y comercio, garantizando al menos el 75% de su actividad. Los bloqueos y tomas se consideran ahora infracciones muy graves.
Tras la votación, el presidente Milei celebró en redes sociales calificando la aprobación como "histórica". Sin embargo, el proyecto aún no está cerrado, ya que debe votarse en particular en el Senado, artículo por artículo, y luego pasar a la Cámara de Diputados. El gobierno busca que la ley quede aprobada antes del 1 de marzo, mientras el debate continúa en las calles, en un país donde el mundo del trabajo ha sido históricamente un terreno de fuerte disputa política y social.
